A menos de tres meses de las elecciones generales del 17 de agosto próximo en Bolivia, el panorama se presenta complejo y marcado por una crisis múltiple. Según Jorge Tuto Quiroga Ramírez, candidato presidencial por la alianza Libre, el país vive en medio de un «circo político» y una «vergüenza internacional». En una entrevista exclusiva con Animal Político, de La Razón, nuestro invitado desgrana su visión del país y sus propuestas para revertir la actual situación, haciendo hincapié en la necesidad de un programa de salvataje económico, reformas estructurales y la recuperación de la institucionalidad.
Un diagnóstico preocupante
Quiroga inicia su análisis del panorama boliviano con una mirada crítica y alarmante. «En primer lugar veo una convergencia compleja que está en curso», afirma. Esta convergencia, según él, se compone de tres elementos principales. El primero y más apremiante es «la crisis económica angustiante». El candidato describe una realidad cotidiana para los bolivianos: «las colas recurrentes e interminables de diésel y gasolina están generando que hay días que parecen el día del peatón porque nadie tiene combustible para circular». Además, señala el impacto en los hogares. «Cuando vamos a los mercados, todos llegamos con ataque cardíaco por los precios altísimos y la devaluación del dólar». Quiroga no duda en atribuir esta situación a la mala gestión del Movimiento al Socialismo (MAS). «Lo que me duele a mí de todo esto es que era previsible, predecible; lo decíamos», dice. En ese sentido, critica que el MAS «se está farreando el gas» desde hace 15 años y que, «empezamos a advertir con boletín del Banco Central en mano, los que ya no se publican ahora porque se esconden, que caían dramáticamente las divisas porque el nivel elefantiásico o el nivel desbocado de gasto corriente se financiaba con los ingresos del gas sin reponer reservas cuando empieza a mermar esa producción sacando dólares del Banco Central y ahora se financian con créditos en moneda local del Banco Central, emisión monetaria que se le llama, hace tiempo que lo vienen haciendo, que genera inflación».
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El segundo pilar de esta «convergencia compleja» es lo que Quiroga denomina un «circo político». Describe un escenario de fragmentación y oportunismo dentro del MAS y otras fuerzas políticas. «Este proyecto decadente, descompuesto del Movimiento al Socialismo ahora se divide en tres, cuatro, cinco vertientes, ya no sé cuántas son, donde la sigla, que es un cascarón vacío, está con un gobierno en fase terminal y postulando a un ministro». Critica el vaivén de figuras políticas, como Jhonny Fernández, quien «ahora da un vuelco mortal y se pasa del lado de estar de Camacho a conversar con el lugarteniente de Evo Morales (en referencia a Andrónico Rodríguez) del movimiento cocalero». Para Quiroga, la gente observa un espectáculo donde «lo único que les preocupa es tener sigla, tener curules, tener inmunidad».
Finalmente, el tercer elemento es la «vergüenza internacional». Quiroga denuncia que Bolivia es percibida en el mundo «como un santuario de capos del narcotráfico». Asegura que «aquí campean los (Sebastián) Marset, aquí campean los del PCC (Primer Comando Capital), los del Comando Vermelho, los mexicanos que vienen y resulta que gozan de protección y creen que Bolivia es un país seguro para esta clase de delincuentes que manejan los hilos del crimen organizado alimentado por el narcotráfico que está sustentado por la cocaína del Chapare». Ante este panorama, Quiroga pide paciencia y esperanza a la población, prometiendo que el 17 de agosto «todo va a cambiar» con su propuesta de Alianza Libre.
Judicialización de la política
El candidato de Libre aborda también la agudización de la judicialización en Bolivia, un problema que, según él, afecta «toda la vida pública, de todo el quehacer nacional». Lamenta la demora que se dio en las elecciones judiciales y la injerencia en el proceso electoral actual, lo que genera incertidumbre sobre los binomios en carrera.
Quiroga critica duramente el incumplimiento de los acuerdos suscritos el 17 de febrero para garantizar el cronograma electoral sin interferencia judicial. «El Tribunal Supremo Electoral (TSE) y el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) suscribieron un acuerdo que no está siendo respetado, de que se garantice el cronograma electoral sin interferencia judicial y acá que estamos, con sendos, mecanismos o dictámenes de interferencia judicial que están lloviendo». También arremete contra los líderes del MAS, en particular contra Evo Morales y Andrónico Rodríguez, por su «cinismo» al hablar de respeto a la Constitución y al Estado de Derecho. «El inventor de lo que estamos sufriendo es Evo Morales, él es el que violó la constitución cuando tenía dos mandatos y buscó un tercero, violando lo que él había promulgado, con la declaración constitucional 003/2013 del TCP». Recalca que Morales está inhabilitado para postular, basándose en la opinión consultiva 28/21, del 7 de junio de 2021, emitida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde se precisa que la reelección indefinida no es un derecho humano.
Frente a este desorden, Quiroga se muestra tranquilo, afirmando que su alianza Libre tiene «todos los papeles en orden». Su propuesta al respecto se centra en «recuperar un pilar de la democracia es tener instituciones independientes en todos los estamentos». Rememora periodos anteriores donde existía una «base institucional de gente confiable en base al mérito», y se compromete a reponerla. «Yo pongo a los profesionales por mérito, por competencia, por capacidad», puntualiza.
Salvar la economía
La propuesta económica de Tuto Quiroga se basa en un «programa de salvataje internacional» con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Consciente de la posible controversia, Quiroga busca desmitificar la idea de un «shock» doloroso, recordando experiencias pasadas de Bolivia. «Nosotros fuimos el primer país del mundo en eliminar y condonar toda la deuda del FMI y del Banco Mundial, hicimos lo que se llamaba HIPIC (sigla de Heavily Indebted Poor Countries (HIPC) Initiative, iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados). Hicimos tres rondas como país». Argumenta que las condiciones del FMI, como un «nivel de gasto razonable» y una «inflación controlada», son «lo normal, lo sensato, vivir como una familia austera y tranquila».
Subraya la diferencia entre los créditos actuales del gobierno, que son para proyectos específicos y no ofrecen liquidez inmediata, que es lo que el país necesita. «En una crisis de balanza de pagos, necesitas un programa donde te den dólares para el Estado de libre disponibilidad y salir del problema del desequilibrio». Explica que Bolivia tiene derecho a cuotas dentro del FMI que, con cofinanciamiento de otros organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), podrían sumar un programa de «4.000 millones de dólares», garantizando «estabilidad y tranquilidad durante tres años».
Además de la estabilidad, el plan de Quiroga incluye un «cambio radical» en la legislación sectorial para atraer inversión extranjera directa. Se propone reformar las leyes de los sectores de hidrocarburos, minería y agropecuaria, buscando «impuestos más bajos, competitivos». En hidrocarburos, la situación es crítica debido a la caída de la producción de gas. Además, «el drama es otro, hemos perdido el mercado argentino, vamos a perder el brasileño, estamos a dos años de tener que apagar siete de cada diez focos, de tener que cocinar a leña y no a gas natural, de tener que salir en bicicleta porque el micro y el taxi a GNV no tiene cómo ser abastecido», sostiene. Por ello, propone una legislación «competitiva con el entorno», incluso con «feriados tributarios» para atraer inversiones.
En minería, el objetivo es igualar la competitividad de Chile y Perú, y en agropecuaria, superar a Paraguay, que, según Quiroga, aventaja a Bolivia en producción de soya y carne. También menciona el «potencial de litio», que, con una gestión adecuada, podría convertir a Bolivia en una «potencia mundial de exportación» de este mineral clave para la producción de baterías.
Para garantizar la inversión, Quiroga enfatiza la necesidad de «reintegrar a Bolivia a los tratados de protección bilateral de inversiones» y a los «mecanismos de arbitraje», lo que generará un «andamiaje de recuperación de confianza». Critica el actual sistema impositivo, que obliga a pagar «tres veces impuestos por venir a invertir sin protección de inversiones, sin arbitraje, sin seguridad jurídica».
Mercosur, Asia y Europa
Un punto en la propuesta de Quiroga es la salida de Bolivia del Mercosur. Justifica esta opción aludiendo a la experiencia de dos países limítrofes. «Porque quiero ser como Chile y Perú y no sufrir como Uruguay. Lo digo con un conocimiento profundo de causa». Argumenta que el Mercosur, con sus «aranceles externos comunes muy altos», es un «mecanismo proteccionista» que impide la integración comercial con «los grandes bloques a los que queremos venderles la soya, el vino, la carne», como China, Corea, Japón, Europa y Estados Unidos.
Quiroga señala que «Chile y Perú tienen acuerdos de libre comercio con muchos países de Asia, lo tienen con Estados Unidos, lo tienen con Europa». En cambio, «Mercosur te evita hacer integración comercial con los grandes bloques que a mí me interesa hacerlo». Pone como ejemplo a Uruguay, cuyo expresidente Luis Lacalle Pou «desesperadamente estaba tratando de salir» del Mercosur para abrirse a mercados que compran sus productos. «Mientras eres parte de Mercosur, estás en una carceleta comercial que no va a poder hacer acuerdo de integración con estos grandes bloques mundiales como son Asia, Europa y Estados Unidos, y como lo han hecho exitosamente Chile y Perú», sentencia.
Clases populares e indígenas
Desde una perspectiva sociológica y antropológica, Quiroga aborda la relación con las clases populares e indígenas, históricamente representadas por el MAS. Defiende la gestión de los gobiernos anteriores al MAS, asegurando que la pobreza se fue reduciendo y que se hicieron esfuerzos para destinar recursos a los más necesitados. «Fuimos el país que eliminó 5.000 millones de dólares de deuda externa. ¿En qué se usó? ¿En ayudar a empresarios, en ayudar a amigos? No, en poner 10.000 maestros bilingües», afirma con seguridad. Menciona también los «2.000 ítems de salud» y la Ley del Diálogo 2000, que destinaba «más a los más pobres».
El candidato cuestiona la narrativa del MAS, argumentando que «en 2005 el MAS tomó el poder sin deuda externa porque nosotros la eliminamos, la privada, la bilateral, la multilateral. Lleno de gas que nosotros certificamos y descubrimos, con gasoductos que nosotros construimos». Acusa al MAS de «farrearse todo».
Quiroga enfatiza la necesidad de «dejar de lado los estereotipos y hablar de la realidad». Asegura tener la capacidad de conectar con las diversas identidades del país. «Yo subo a las montañas andinas orgullosamente… sigo a mi amigo Bernardo Guarachí, mi hermano aimara. Él lleva la wiphala, yo llevo la tricolor, juntos llegamos a la cima». Asegura que la causa de su campaña es compartida por todos los bolivianos, sin importar su origen. «No importa de qué altura provienes, qué idioma nativo hablas, cómo te vistes, todos tenemos sangre boliviana, corazón tricolor y todos queremos llevar a Bolivia a lo más alto».
Sobre el empoderamiento cultural de las clases populares e indígenas, Quiroga asegura que siempre se ha llevado de manera respetuosa con sus líderes. «Yo nunca utilicé ni manipulé. Yo estaba orgulloso de haberme sentado y negociado con dirigentes a los que yo respetaba enormemente, están en los anaqueles de la historia, Víctor López, Huracán Ramírez, Filemón Escobar, Simón Reyes, con mucho respeto tratábamos y lidiábamos con ellos. Con Felipe Quispe y la Confederación Sindical única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), tuvimos innumerables negociaciones y reuniones». Distingue entre el «discurso indígena» del MAS, que asocia con el narcotráfico y la manipulación, y la «aspiración legítima de superación» de estos sectores.
Quiroga mira con esperanza la promesa de una «Bolivia digital», con centros de inteligencia artificial y de datos, liderada por un equipo joven y experimentado en tecnología, como su candidato a la vicepresidencia, Juan Pablo Velasco. Con una visión integral que abarca lo económico, lo político y lo social, Jorge Tuto Quiroga se presenta como la alternativa de cambio del oficialismo en una de las elecciones más trascendentales en la historia reciente del país.
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