Tuto Quiroga y Juan Pablo Velasco se autoproclaman «gurús digitales», iluminados que traerán el futuro a Bolivia. Hablaron de hologramas, algoritmos y modernidad tecnológica, pero tropiezan con un pasado brutal: los tuits racistas del candidato a la Vicepresidencia que, hace 15 años, pidió «matar collas». No son un desliz de la juventud, sino un delirio genocida que evoca la crudeza de la «Noche de los cuchillos largos», cuando el nazismo convirtió la política en purga y exterminio.
La comparación no es antojadiza. Aquella noche de 1934, la purga nazi fue ejecutada para consolidar poder político y liquidar a un grupo étnico religioso supuestamente inferior. Los tuits de Velasco, aunque escritos en el espacio virtual y no en la arena militar, parten de la misma lógica: ver la diferencia cultural como una amenaza y como una existencia despreciable a exterminar.
En Bolivia, donde la fractura étnica y regional ha marcado décadas de historia política, no es un detalle menor que un aspirante a la Vicepresidencia fantasee con la eliminación de todo un grupo humano.
No importa cuántas cuentas se borren ni cuántos discursos de modernidad tecnológica se reciten, mucho menos que se victimicen proclamando una guerra sucia de barro; lo que escribió revela un impulso (o deseo) peligroso que persiste al negar, sin argumentos, lo hecho.
«JP Velasco es el empresario tecnológico y digital más importante de Bolivia en este siglo, ha hecho las tres empresas más exitosas él solito con su esfuerzo», afirmó grandilocuente Quiroga. Sin embargo, en una entrevista con la periodista Cecilia Bellido, Velasco se encargó de desmentirlo.
«Hoy por hoy vivo de mis ahorros y en un futuro viviré de los recursos que pueda disponer en mis futuros trabajos, que hoy por hoy estoy buscando en la silla de vicepresidente, que ese va a ser mi futuro trabajo por los próximos cinco años», respondió con desconcertante franqueza.
En sus iniciales declaraciones públicas, lejos de mostrar un discurso sólido, abundó en banalidades y equivocaciones que generaron las primeras críticas y también memes en redes sociales, lo que llevó a su equipo, al parecer, a reducir su exposición. Hasta que salió a luz su pasado tuitero.
Cuando se le preguntó si viviría solo del sueldo, respondió sin titubeo: «100%». Y cuando la periodista indagó si abandonaba su etapa de emprendedor tecnológico, contestó con un lacónico: «Se acabó por los próximos cinco años por lo menos, veremos qué pasa en el futuro» (sic).
El contraste no podría ser más cruel: mucho futuro en sus discursos, pero cero consistencia en su práctica. De empresario tecnológico visionario: nada. De administrador de negocios ya inventados en otros países: bastante. Lo que Tuto proclama como innovación digital, el propio Velasco lo reduce a un simple paréntesis cerrado con la frase «se acabó». Así, la máscara del emprendedor del siglo se desploma con una confesión televisada.
Pero hay más, la total incapacidad de sobrevivir al archivo digital que hoy desnuda sus falacias discursivas. Quiroga, que se autoproclama Ingeniero de Sistemas, figura en sus currículos públicos como Ingeniero Industrial y expresidente; mientras que Velasco, administrador de empresas, se presenta como creador de tecnología, cuando en realidad solo impulsó modelos de negocios ya existentes en otros países. De empresario tecnológico y digital más importante de Bolivia y de este siglo: cero.
Silencios y evasiones
Las contradicciones no terminan allí. Tras el escándalo, ambos prometieron un comunicado oficial de Alianza Libre que nunca apareció. Apenas difundieron un video donde se presentan como víctimas de ataques políticos, pero evitan pronunciar la palabra clave: racismo.
Velasco intentó excusarse diciendo que su cuenta fue jaqueada, aunque su propio equipo de prensa lo desmintió porque informó que la cerraron semanas antes por intentos de jaqueo, reportó el periodista Joaquín Martela que investigó el caso y probó que los tuits existieron. Bolivia Verifica y Chequea Bolivia también confirmaron lo evidente: los tuits son reales.
La evasión discursiva
La crisis discursiva alcanzó un nuevo clímax en CNN, cuando Fernando del Rincón entrevistó a Tuto Quiroga. La pregunta fue directa y demoledora: ¿cómo calificar los tuits racistas de su compañero de fórmula?
La respuesta de Quiroga fue todo menos una respuesta. Prefirió hablar del «barro» de la política, de los insultos que supuestamente recibe, de la guerra sucia en su contra. En ese instante, la evasión dejó de ser una técnica retórica para convertirse en un error estratégico de gran magnitud.
Evasión temática
Cuando Del Rincón insistió en si se trataba de contenido racista, Quiroga no respondió. Desplazó el tema con una evasión temática: «Es parte del barro que estamos recibiendo y no dignificamos ese barro». La operación semiótica es clara: transformar una denuncia concreta en un ataque genérico, disolver la responsabilidad en un lodazal compartido.
La contradicción de Quiroga comienza con el uso de su propia excusa. Afirmó que no puede responder a las calumnias porque debe «dejar de atender lo que Bolivia quiere». Sin embargo, dedica la mayor parte del segmento a detallar los ataques que ha recibido de «Maduro, los Castro, Evo Morales, y las mentiras sobre reuniones con un policía cuando él estaba en Potosí». El candidato se metió activamente en el barro, mientras afirma estar por encima de él.
La falacia «tú también»
Para sostener la cortina de humo, Quiroga recurre a la falacia «tú también». Recordó que él mismo fue blanco de insultos homofóbicos y comparó esos ataques con los tuits racistas de su compañero, obviamente sin mencionar ni pronunciar la palabra clave: racismo.
En el plano argumentativo, es una maniobra riesgosa: pone al mismo nivel un agravio personal con una incitación de odio colectivo.
La evasión se profundiza con un llamativo lapsus linguae o error textual. Cuando intenta justificar el no sacar el comunicado prometido («Hay videos que se están grabando y mensajes que se están preparando todo el tiempo…»), concluye: «…pero la línea que hemos adoptado es una andanada de barro una detrás de otra». Esta formulación, que insinúa que él y su alianza son los que están adoptando la andanada de barro, subraya el caos discursivo en el que se encuentra.
Quiroga reitera, además, que figuras como Rodrigo Paz y Edman Lara están en extraña coordinación con gente afín a Evo Morales y al gobierno de Arce para atacarlos. Esta narrativa conspirativa busca justificar la evasión, pero solo refuerza la impresión de que el candidato, ante una crisis ética, prefiere la teoría del complot antes que la verdad.
La coherencia rota
Un candidato presidencial no puede permitirse ambigüedad frente al racismo. Quiroga eligió exactamente eso: la ambigüedad. Evitó calificar los tuits como falsos, se refugió en la metáfora del «barro» y dejó que Del Rincón interpretara sus palabras como una negación.
El periodista cerró la entrevista diciendo: «Bueno, Tuto Quiroga me dice entonces que el tuit es falso y que lo iban a demostrar. Ahí dejamos el tema». Quiroga guardó silencio complaciente, sacrificando claridad por conveniencia.
Ese silencio, sin embargo, grita más que cualquier palabra. Expone a un aspirante presidencial incapaz de condenar el racismo de manera firme, y a un compañero de fórmula que cambió su relato de emprendedor tecnológico por el de un funcionario que vivirá del Estado. Lo que ambos muestran no es liderazgo, sino un proyecto político atrapado entre las evasiones y los fantasmas del pasado.
Un pasado que a Velasco no le deja. También salió a luz que hace unos años, estando en estado de ebriedad, chocó contra un coche policía hiriendo a dos uniformados. Allí, lejos de asumir su responsabilidad, se dio a la fuga; pero luego fue detenido. Da la impresión de que el candidato a vicepresidente tiene una tendencia a no asumir responsabilidades, a no dar la cara por sus acciones.
Al final, la gran innovación que proponen Quiroga y Velasco no son hologramas ni algoritmos, sino una política de simulación: tecnología de cartón, ética de barro y un liderazgo que se derrumba con solo teclear «archivo».





















































































