Bolivia ha demostrado avances importantes en su compromiso con los derechos de niñas, niños y adolescentes, pero aún hay desafíos importantes como la violencia, pobreza, trabajo precoz y la brecha en acceso a servicios entre campo y ciudad.
En Bolivia, el Día del Niño se celebra cada 12 de abril, fecha instituida en 1955 mediante el Decreto Supremo Nº 04017. Pero, a partir de 2013, mediante la promulgación de la Ley Nº 357, esta conmemoración se denomina como el “Día de la Niña y del Niño en el Estado Plurinacional de Bolivia”, para visibilizar de manera específica la situación de las niñas y promover la igualdad de género desde una perspectiva de derechos.
Según la Encuesta de Hogares del 2023 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el 35% de la población boliviana son niñas, niños y adolescentes (menores de 18 años). Se consolidaron políticas como el Bono Juancito Pinto y el Bono Juana Azurduy, que ayudaron a mejorar el acceso a la educación y la salud en sectores vulnerables. Estos son hitos que, si bien, crean una base valiosa sobre la cual se puede buscar un futuro más justo y equitativo para la infancia, aún son insuficientes.
Persisten varios desafíos como: la violencia, la pobreza infantil, el trabajo infantil, entre otros, que limitan el desarrollo pleno de muchos niños y niñas.
Entre 2018 y septiembre de 2024, las denuncias por delitos contra menores de edad en Bolivia aumentaron. Por ejemplo, las denuncias por abuso sexual aumentaron un 104.9% entre 2018 y 2023, pasando de 1.196 a 2.451 casos. La violación de menores, creció entre 2018 y 2022 en 93.5%.
La violencia familiar, por su parte, mostró un comportamiento más fluctuante, pero alcanzó en 2023 su máximo con 2.283 casos, lo que representa un incremento acumulado del 51.7% respecto a 2018. En la categoría de “otros delitos” (estupro, trata de personas, corrupción de menores, sustracción, acoso sexual, infanticidio, proxenetismo y rapto), creció un 72.8% en cinco años.
La viceministra de Igualdad de Oportunidades, Jessica Echeverría, brindó una explicación sobre la situación de los derechos de la niñez en Bolivia, donde advierte sobre un incremento de los casos de violencia infantil.
“Lastimosamente se han incrementado los casos de abuso sexual, por ejemplo, en el departamento de Santa Cruz, además, en lo que va del año 2026, la cifra de infanticidios nos tiene que alarmar y preocupar, porque muchos de los victimarios son los progenitores”, explicó Echeverría.
A esto se suma el caso de maltrato en un hogar dependiente de la Gobernación en La Paz. Una educadora fue aprehendida por maltratar a un niño. La autoridad informó que el Viceministerio diseñó y lanzará una estrategia para fortalecer la protección de los menores de edad a escala nacional.
“Estamos lanzando la agenda ‘Bolivia con la niñez’, donde no solamente se trata de implementar nuevas leyes, sino de impulsar políticas públicas en base a cuatro derechos: el derecho a la primera infancia, el derecho a la identidad, el derecho a vivir en familia y, sobre todo, a tener una niñez libre de todo tipo de violencia”, agregó.
Estudio
Pero es necesario ver otros indicadores que permiten ver la situación actual de este grupo poblacional en distintos aspectos. El estudio ‘La infancia y adolescencia en Bolivia como espejo del desarrollo’, realizado por la Universidad Católica y el Instituto de Investigaciones Socio-Económicas y la Red Osal, muestra datos importantes sobre los avances y retrocesos de los derechos de la niñez en Bolivia.
En el tema de la salud, las cifras de decesos infantiles muestran las diferencias sociales en cuanto a la facilidad para acceder a servicios de salud y la calidad del funcionamiento de las estrategias de salud pública.
En Bolivia tanto la tasa de mortalidad infantil como la de mortalidad neonatal disminuyeron de 27 a 20 y de 17.9 a 12 por cada mil nacimientos, esto muestra avances respecto a la salud de madres e hijos, entre 2014 y 2023 a escala nacional.
Pese a esto, Bolivia supera el promedio de la región: en 2023, Latinoamérica reportó tasas de 14 muertes infantiles y 9 neonatales por cada mil nacidos vivos, según datos del Banco Mundial.
Los progresos en la disminución de la mortalidad infantil y neonatal, así como el fortalecimiento de iniciativas como el Bono Juana Azurduy, son avances importantes. Sin embargo, aún existen brechas de acceso y calidad en la atención médica, especialmente en áreas rurales.
En el caso del acceso a vivienda y servicios el estudio revela que, en el área rural, la mayoría de las viviendas son propias, mientras que, en la urbana, esto solo se da en los hogares con adolescentes.
Respecto a la disponibilidad de energía eléctrica para alumbrar la vivienda, la cobertura es casi total en el área urbana y cercana al 90% en el área rural.
Donde se observa una brecha es en el acceso a internet. El 86.7% del área urbana cuenta con internet frente al 58.3% del área rural, las viviendas con niños en primera infancia las que tienen mayor acceso (62.6%).
En el caso de la pobreza en 2023, la pobreza moderada registró la menor incidencia en la primera infancia con 47.1%, siendo 4% menor que en 2016. Aunque el indicador disminuyó tras el pico de 51.1% de 2016, en 2020 nuevamente llegó a su nivel más alto con 51.2% (año de la pandemia de COVID-19), fue el grupo que experimentó mayor incidencia de pobreza.
En el caso de la infancia escolar, donde se concentra la mayor proporción de la población menor de edad, los niveles de pobreza moderada son los más altos. A excepción de 2020 y 2022, este grupo registró la mayor incidencia entre los menores de edad. En 2023 encabezó las cifras con 47.4%.
La presencia de pobreza durante esta edad puede conllevar a una salida hacia el trabajo infantil y deserción escolar.
Durante el 2023, según datos de la Encuesta de Hogares, Bolivia logró altas tasas de matriculación en educación primaria (98.7%) y secundaria (96.9%). En el nivel inicial, la inscripción de niños de 4 a 5 años alcanzó el 61.8%, un aumento de más de 20 puntos porcentuales respecto al 2011.
El desafío está en el rezago escolar en secundaria (9%) y su vínculo con factores económicos.
Y por último está el trabajo infantil desde 2014 decreció en 17.6%. Sin embargo, la reducción no fue constante. Las cifras aumentaron en 2016 y en 2019. Pero nuevamente desde el 2020, la proporción disminuyó y actualmente está en el mínimo de los últimos diez años, con 10.4%.
Lea: Entre enero y marzo, más de 180.000 niñas y niños recibieron su cédula de identidad https://larazon.bo/sociedad/2026/04/10/entre-enero-y-marzo-mas-de-180-000-ninas-y-ninos-recibieron-su-cedula-de-identidad/




















































































