De cara a la primera vuelta electoral del 17 de agosto, encuestas creíbles, incluyendo las publicadas por La Razón, muestran un virtual empate entre varios candidatos de peso, entre ellos el empresario Samuel Doria Medina, el expresidente Tuto Quiroga, y un respaldo consolidado, aunque menor, al alcalde de Cochabamba y militar retirado Manfred Reyes Villa.
Sin embargo, los datos también revelan que entre una cuarta parte y casi la mitad del electorado aún no ha decidido su voto. Mientras tanto, los dos candidatos del MAS, Eduardo Del Castillo y Andrónico Rodríguez, se ubican rezagados pero en competencia, con niveles de apoyo que oscilan entre el 10% y el rango alto de las dos cifras, según el sondeo.
Si unieran sus fuerzas, podrían convertirse en una alternativa real para derrotar a la derecha y evitar el desmantelamiento de muchos de los avances logrados en las últimas dos décadas: la reducción de la desigualdad, la ampliación de derechos para pueblos indígenas y mujeres, el fortalecimiento de los servicios públicos, la salud, la educación, el desarrollo rural y la lucha contra la pobreza y el hambre.
Durante los últimos veinte años, encuestas de firmas nacionales e internacionales como Ipsos y fundaciones alemanas con presencia en Bolivia, han demostrado que, tema por tema, la mayoría del pueblo boliviano respalda prioridades y propuestas progresistas. La gran mayoría del país quiere un futuro justo, democrático y equitativo. Quiere un gobierno del pueblo y para el pueblo, de democracia igualitaria, no un régimen al servicio de los ricos, las élites o los poderosos concentrados en unos pocos sectores.
Y ahí está el problema central del MAS. Sean egos personales o divergencias programáticas, lo cierto es que están debilitando las posibilidades reales de que la izquierda vuelva a gobernar. Es legítimo debatir distintos caminos hacia el progreso, pero ese debate no puede darse a costa de construir mayorías políticas. De lo contrario, se vuelve estéril, y el país corre el riesgo de retroceder hacia la austeridad y la fragmentación social.
Hoy, a menos de dos semanas de las elecciones, todo indica que ninguno de los dos candidatos de izquierda logrará pasar a la segunda vuelta. Y si eso sucede, Bolivia se verá obligada a elegir entre lo malo y lo peor. La población merece algo mejor. Y eso requiere responsabilidad política: el MAS debe unificar su campaña bajo una sola bandera, con un solo líder.
Tarde o temprano, la izquierda tendrá que dejar atrás estas diferencias, que, en perspectiva histórica, son menores, y enarbolar una causa común por el progreso nacional. Sin importar lo que cueste; sea mediante un pacto, una alianza política o una renuncia estratégica, aún con todos los riesgos que ello implique, es preferible a perderlo todo.
El talón de Aquiles de la derecha, durante gran parte de este milenio, ha sido su fragmentación: campañas desarticuladas, sin dirección ni mensaje unificador. En cambio, la izquierda supo mantenerse cohesionada y, gracias a ello, logró ganar elecciones con una narrativa clara y progresista.
Esta vez, el panorama se ha invertido. La división amenaza con arrebatarle a la izquierda no solo el poder político, sino también con empeorar las condiciones de vida de las mayorías — recortes de servicios, retorno a la lógica neoliberal, y el uso del Estado para favorecer a los sectores más privilegiados.
La izquierda no puede caer en el mismo error que la derecha ha repetido durante décadas. Debe estar a la altura del momento, no con peleas internas y ambiciones personales, sino con una visión audaz y orientada a soluciones reales, que respondan a las crisis que hoy marcan la agenda y preocupan a la ciudadanía. Los problemas de Bolivia son demasiado graves como para ser enfrentados con las recetas del neoliberalismo de los 90 o las tinieblas autoritarias de la Guerra Fría.
La izquierda debe unirse, antes de que sea demasiado tarde. El bienestar de la nación está en la balanza.
Joseph Bouchard es periodista canadiense en América Latina, con experiencia de reporteo en Bolivia, Colombia y Brasil.





















































































