Según David Harvey, geógrafo marxista británico, el neoliberalismo es aquella teoría política-económica tendiente a la promoción empresarial privada, la desregularización económica estatal y el abandono de las políticas sociales públicas a ser remplazadas por iniciativas de carácter privado mercantil. El neoliberalismo implica reducir el Estado a un mero gendarme y promotor del “libre mercado”, extirpándole paulatinamente su condición natural de actor principal de desarrollo. A partir de esta concepción y entendiendo el Estado como la totalidad de todos los niveles de gobierno: estatal, departamental, regional y municipal; se puede advertir una lógica de mercantilización de los espacios públicos en las principales ciudades del eje central de Bolivia.
La lógica neoliberal no sólo se aplica para sabotear a propósito empresas públicas estratégicas para después instaurar un discurso hegemónico para su capitalización y/o privatización. Esta misma lógica se aplica también a los espacios públicos de uso colectivo. Estos espacios son mercantilizados por los gobiernos autónomos municipales despojando a la ciudadanía de su uso para otorgarlos a empresas privadas que en lo posterior lucrarán a costa de la misma ciudadanía.
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En el municipio de La Paz tenemos, como ejemplo, los parqueos con QR en calles céntricas de la ciudad. Lo que antes era entendido como un espacio público, como la calle, pagada con impuestos de todos los contribuyentes, intenta convertirse en un bien privatizado y tarifado. De implementarse efectivamente implicaría un gasto para el trabajador promedio de 40 a 50 bolivianos por día, casi un tercio del salario mínimo en una semana; convirtiendo un espacio colectivo en mercancía.
Otra manifestación de estas características se da en el municipio de Santa Cruz con los grandes proyectos inmobiliarios. Con la expansión de estos condominios privados como Urubó, Equipetrol, Las Palmas y otros, las áreas de mejor infraestructura quedan vedadas para las élites económicas pudientes. Se calcula que el 40% de los terrenos urbanizados nuevos en Santa Cruz están bajo régimen privado cerrado. Las avenidas, parques y hasta los servicios básicos dentro de estos barrios y condominios exclusivos no están bajo control municipal real, sino bajo administraciones privadas específicas. De esta manera se fragmenta la ciudad en islas de privilegios y periferias olvidadas.
Los espacios públicos también pasan a arrendarse puesto que muchas ferias terminan siendo administradas por empresas privadas de logística y alquiler de stands. En La Paz, los puestos en La Feria de El Prado pueden llegar a costar entre 500 a 2.000 bolivianos por día, lo que beneficia a intermediarios más que a los propios artistas, artesanos o comerciantes.
En los hechos, muchos municipios operan como mini Estados neoliberales, convirtiendo lo público en negocio, desplazando al ciudadano de los espacios comunes y privilegiando al consumidor cliente del negocio pensado entre generalmente el alcalde o una pequeña cúpula de empleados municipales y socios privados. Estas lógicas tienen la función simbólica de legitimar la desigualdad urbana bajo el discurso de “modernización” o inclusión de la “tecnología”. Los intereses son la acumulación capitalista por desposesión o despojo, en este caso de los espacios públicos urbanos colectivos.
(*) Gabriel Villalba Pérez es abogado titulado de la UMSA y magíster en Gestión de la Comunicación por el IpiCom UMSA
















































































