El teatro, como espejo de la sociedad y vehículo de transformación, cobra especial relevancia cuando se convierte en una experiencia colectiva que trasciende escenarios y conecta con públicos diversos. En Bolivia, uno de los espacios donde esta conexión alcanza su máxima expresión es el Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz de la Sierra, que este año celebra su décimo cuarta edición. Esta fiesta escénica, que reúne a destacados elencos nacionales e internacionales, se consolida como un punto de encuentro para el arte, la reflexión y la memoria compartida.
Una de las voces protagonistas de esta edición es la de Mary Carmen Monje, actriz, directora y fundadora de El Baúl Teatro. Con una trayectoria marcada por la búsqueda estética y la sensibilidad, la artista participa nuevamente en el festival con una obra que toca fibras de la experiencia humana. Ganadora del fondo Resurgir impulsado por la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC), su presencia en esta versión no solo representa una apuesta por la calidad artística, sino también por una mirada femenina que cuestiona, propone y transforma desde el escenario.
El Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz de la Sierra se celebra del 9 al 18 de mayo, con una programación que incluye 63 funciones de 39 grupos provenientes de diferentes regiones de Bolivia y del mundo. Este año, el evento reafirma su compromiso con la descentralización cultural mediante la iniciativa “Chiquiyú”, que llevará espectáculos gratuitos a 12 distritos municipales. A pesar de las limitaciones económicas, APAC ha logrado sostener esta plataforma como una de las más importantes de América Latina, tanto por la calidad de las obras como por su capacidad de democratizar el acceso al arte escénico. En total, más de la mitad de las funciones serán gratuitas, y la diversidad de propuestas refleja un festival que dialoga con su tiempo.
En esta entrevista exclusiva con Escape, de La Razón, Mary Carmen Monje comparte sus impresiones sobre el festival, reflexiona sobre el rol del arte en contextos adversos y habla de los desafíos que enfrentan las mujeres en el teatro boliviano. También adelanta detalles de “Cenizas al mar”, su nueva producción, que combina duelo, humor negro y una mirada emocional sobre las despedidas.
¿Qué significa para ti y para El Baúl Teatro participar en esta nueva edición del Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz de la Sierra, considerado el evento teatral más grande del país?
Es un honor y una satisfacción para nosotros estar presentes en el XVI Festival Internacional de teatro, considerando que gran parte de nuestras obras han transitado por ese espacio tan fundamental para el teatro boliviano, es siempre como volver a casa.
¿Cuáles son las principales características y lo más destacado que incluirá la edición 2025 del Festival Internacional de Teatro?
Destaco el gran esfuerzo que realiza APAC para seguir manteniendo este festival pese a la situación económica del país y al poco apoyo. Aun así, logrando gran participación de obras locales, obras nacionales e internacionales.
¿Cómo percibes la evolución del festival desde sus primeras ediciones hasta la actual, tanto en términos de organización como de impacto cultural en Santa Cruz y Bolivia?
Realizar un Festival hoy en día es una gran hazaña. Pese a eso el Festival sigue aportando. En estos tiempos es más complicado traer grupos internacionales, no por falta de voluntad, como muchos festivales en el mundo. El Festival sigue manteniendo su esencia de gran fiesta teatral. Respecto a la organización, creo que todos han dejado su aporte como una semillita, con el tiempo y la distancia se ven. El crear fondos para la producción es vital en un país que en general invierten tan poco en el arte, y pese a eso, sigue dando frutos
El festival busca acercar el teatro a diferentes públicos, incluso en barrios alejados y provincias. ¿Cómo crees que esta descentralización ha influido en el desarrollo de las artes escénicas locales?
Esta descentralización existe hace muchos años dentro del festival y ha cumplido la premisa que un festival debe tener, que es llegar a la mayor cantidad de población, haciendo accesible el arte escénico, lo que genera no solo el disfrute sino la creación de nuevos públicos.
¿Qué expectativas tienes sobre el intercambio artístico con los grupos internacionales y nacionales que se presentarán en esta edición?
El encuentro es fundamental, mirar, mirarse. El teatro es encuentro. Es comunidad. Este puente es una de las pocas vitrinas que ayudan a que nuestro arte pueda ser visto fuera del país.
El festival incluye actividades como talleres y simposios. ¿Qué importancia tienen estas instancias para la comunidad del teatro en Santa Cruz y Bolivia?
Cualquier instancia de formación e información, es una herramienta necesaria es este contexto, el arte es algo que se nutre constantemente.
¿Qué te motivó a fundar El Baúl Teatro y cómo ha evolucionado la compañía desde sus inicios hasta hoy?
El Baúl teatro se fundo en el 2006 como un espacio de búsqueda, investigación y desarrollo teatral profesional. En los últimos años hemos apostado sobre todo a textos de autores bolivianos y de autoría propia. Intentando reunir a artistas profesionales de las artes escénicas y otras artes, alrededor de proyectos determinados. ¿Qué me Motivó y me sigue motivando? La pasión, el asombro, la magia, las preguntas. Las respuestas que dan el escenario y el público. Los aplausos sinceros, el llanto y la risa. Una maravillosa conversación.Todo lo que me provoca el teatro.
¿Qué obras está trabajando actualmente El Baúl Teatro?
En cartelera tenemos “Las cartas que me habitan” Obra basada en cartas y testimonios de la guerra del Chaco, desde una mirada femenina. La misma que hemos logrado tener en cartelera los últimos dos años con más de 60 funciones. Y ahora en el festival estrenaremos “Cenizas al mar”, comedia dramática sobre lo que queda cuando se ha ido lo esencial, un ritual escénico de duelo, amor y humor negro, una cartografía emocional del adiós. Si bien la obra toca temas individuales, también habla de duelos colectivos desde un lugar muy actual.
¿Cuáles consideras que son los principales desafíos para las mujeres en el teatro boliviano, tanto en la actuación como en la dirección y dramaturgia?
Vivimos en un país violento con las mujeres en general, el arte no es una excepción. La búsqueda de reconocimiento y respeto sigue siendo una batalla. Por eso es importante asumir espacios que otrora no eran para una mujer, como dirigir y sobre todo, escribir. De por si hacer arte ya te hace parte de una minoría, que hace años viene luchando por el reconocimiento del oficio. Por eso me parece tan importante asumir estos espacios, hablar desde nosotras, desde nuestra mirada sobre el mundo.
Como directora y actriz, ¿cómo equilibras la gestión cultural, la creación artística y la vida personal?
(Risas). No sé si logro el equilibro. Hago lo mejor que puedo con lo que tengo.
Algo que me ha ayudado mucho, es entender que lo mas valioso que tengo, es mi tiempo. Intento decidir con sabiduría a que le doy mi energía y cuándo. Con los proyectos, resalto. Cada vez que decido iniciar un nuevo proyecto (aunque muchas veces me he dicho, esta es la última) lo hago porque trabajo con un maravilloso equipo, muy profesional, que pese a las adversidades, me animan a seguir soñando y hacen que los procesos de creación sean siempre una nueva aventura.
¿Qué temas o problemáticas sociales te interesa abordar en tus obras y por qué?
Me gusta la historia, recordarla, mirarla, re- leerla. Intento mis obras siempre tengan ese toque de crítica social, hablar desde el ahora, desde lo que nos pasa, desde la política, desde lo personal.
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