Bolivia es un país mediterráneo, formarse como líder en el ámbito de la logística marítima parece improbable. Sin embargo, el empresario Hoffman Lijerón asumió el reto: actualmente dirige las operaciones de ferrobuques más avanzada del continente a través de CG Railway, conectando trenes con océanos.
Bolivia es un país mediterráneo, con escasa tradición logística internacional y como boliviano, destacar en el mundo del transporte intercontinental puede parecer complejo; sin embargo, no es el caso de Hoffman Lijerón, un ingeniero boliviano que actualmente dirige una operación pionera a nivel mundial en una de las empresas más especializadas de logística ferroviaria y marítima en el continente americano.
Su historia es el resultado de arduo trabajo con disciplina técnica, y de cómo la visión y adaptación constante pueden transformar a un profesional nacional en un referente del sector en América.
PRIMEROS PASOS
Lijerón no comenzó su carrera en un escritorio. Desde muy joven estuvo inmerso en las dinámicas laborales de la empresa familiar, experiencia que marcó su visión del trabajo y responsabilidad. “Mis padres nos involucraron desde temprano en sus negocios. Eso me permitió entender, incluso de niño, cómo se lideran personas y cómo se construye un compromiso con el trabajo”, recuerda.
Su formación académica lo llevó a graduarse como ingeniero comercial a los 21 años de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA), pero su evolución profesional no se detuvo allí.
Fue parte del primer grupo de jóvenes que ingresó al Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) tras la institucionalización del Estado, un hito que exigía postulación por méritos a nivel nacional y garantizaba que los cargos estratégicos estuvieran reservados a quienes demostraban capacidad técnica y liderazgo.
“Fue una etapa que recuerdo con orgullo, porque fue la primera vez que el país apostó por un proceso meritocrático real. Ahí entendí el valor del conocimiento técnico y de la ética profesional”, indicó Lijerón.
Con una primera maestría completada, su siguiente paso fue el exterior. Viajó al Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), una de las escuelas de negocios más prestigiosas de América Latina, para cursar una segunda maestría entre Nicaragua y Costa Rica. “A mis 25 años ya tenía dos maestrías, pero sobre todo tenía claro que la formación nunca termina”.
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EL INICIO DEL VIAJE
A su regreso a Bolivia, Lijerón ingresó a Ferroviaria Oriental SA (FOSA), donde descubrió su vocación por el transporte y la logística a gran escala, como Planning and Control Manager. Allí trabajó con ejecutivos de alta talla, de quienes absorbió tanto visión estratégica como principios éticos. “Tuve la suerte de estar rodeado de profesionales excepcionales. Aprendí viendo cómo enfrentaban problemas reales con enfoque técnico y liderazgo. Eso marcó profundamente mi carrera”.
La empresa matriz estadounidense reconoció rápidamente su capacidad. A menos de dos años de su ingreso, fue trasladado a México, donde diseñó el plan estratégico para una de las divisiones del grupo. Su desempeño no pasó desapercibido: en poco tiempo fue nombrado responsable de la operación ferroviaria mexicana, que cubría la península de Yucatán y conectaba rutas estratégicas hacia el centro de México y la frontera con Guatemala.
“Fue un salto importante. La similitud técnica con las operaciones bolivianas me permitió adaptarme, pero el entorno institucional y operativo era mucho más complejo. Fue allí donde empecé a entender el valor de integrar visión regional con estándares internacionales”.
Tras consolidarse en México, fue convocado a Estados Unidos para liderar el área financiera de una de las divisiones ferroviarias más extensas del país. La responsabilidad abarcaba operaciones en dos estados, con 25 ferrocarriles y una red logística de gran escala. Poco después, fue promovido para liderar el servicio al cliente a nivel nacional, abarcando más de 75 ferrocarriles, centros de atención operativos que funcionaban 24/7 y personal desplegado en todo el país. “Allí aprendí a dirigir bajo presión, con problemas reales y en una cultura distinta a la mía. Cada decisión impactaba miles de kilómetros de red y a miles de clientes”.
El siguiente destino fue aún más desafiante: Australia, donde asumió la jefatura financiera de la mayor división ferroviaria del grupo. Se trataba de una operación que abarcaba más de 7.500 kilómetros de vías férreas, conectando de sur a norte el vasto territorio australiano. “Era otra liga. Comparado con los 1.200 kilómetros de red en Bolivia, en Australia estábamos en otra escala: más ingresos, más personal, más exigencias técnicas”.
Después de tres años liderando en Oceanía, regresó a Estados Unidos para integrarse al equipo global de fusiones y adquisiciones Genesee & Wyoming Inc. Desde allí negoció y concretó la compra de cerca de 15 ferrocarriles. “Fue un aprendizaje completo: desde la negociación con los propietarios, hasta el financiamiento con la banca y los procesos de due diligence. Era otro nivel de responsabilidad”.
CG RAILWAY
Una de esas adquisiciones cambiaría por completo su rumbo profesional: CG Railway, una empresa única en su tipo, que conecta Estados Unidos y México transportando vagones de tren en barcos especializados: los ferrobuques, a través del Golfo de México.
Diseñaron y construyeron desde cero dos ferrobuques de última generación, considerados los más grandes de su tipo en el mundo. “Es como transportar un tren de 2 kilómetros (km) de longitud en un barco. Cada embarcación equivale a la operación de un megatren, pero en alta mar. Es un modelo sin precedentes en América del Norte”.
La transición no fue sencilla. “Como boliviano, proveniente de un país mediterráneo, entrar al mundo marítimo fue un desafío enorme. Tuve que aprender desde la terminología básica: proa, popa, anclas, rotores; hasta la relación con capitanes, puertos, sistemas regulatorios y culturas portuarias”.
Actualmente, Lijerón lidera esta operación que combina la precisión ferroviaria con la complejidad marítima, gestionando equipos binacionales, legislaciones distintas y miles de toneladas de carga cada semana. “Me tocó construir conocimiento desde cero. En Bolivia no tenemos exposición a la logística marítima. Pero es un orgullo saber que, como boliviano, estoy liderando una operación pionera a nivel mundial”.
VISIÓN PAÍS
Sobre el futuro, Lijerón confirmó que existen intenciones de participar en proyectos de infraestructura en Bolivia, aunque prefirió no detallar por motivos de confidencialidad. “Con algunos fondos internacionales estamos evaluando posibilidades concretas. Bolivia tiene potencial, pero también necesita estabilidad y condiciones claras para la inversión”.
El empresario dejó un mensaje a los jóvenes profesionales que sueñan con una carrera internacional, “primero, hay que ser excelentes técnicos. Las oportunidades reales llegan por competencia, no por carisma. Uno no sale de la universidad para ser gerente, sino para demostrar que puede aportar. Luego vienen el liderazgo y la visión”.
Añadió que los jóvenes profesionales deben exponerse más, saber comunicar lo que uno hace, rodearse de personas adecuadas y generar impacto desde donde se encuentren.





















































































