En los 200 años de vida independiente, Bolivia presenta indicadores económicos y sociales que muestran una profunda transformación en las últimas dos décadas. Entre 2006 y 2025, el país alcanzó récords históricos en inversión pública, PIB per cápita, reducción de la pobreza, y disminución de la desigualdad de ingresos.
En el Bicentenario del país, el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas resaltó además la reducción de la deuda externa como porcentaje del PIB, el crecimiento del crédito productivo y el incremento de la recaudación tributaria.
Según datos oficiales, en 2024, el PIB (Producto Interno Bruto) nominal ascendió a $us 46.967 millones, el valor más alto registrado en la historia económica del país. Esa cifra representa un crecimiento del 27,3% respecto a 2020 y del 14,0% en relación con 2019.
En términos reales, el PIB creció en promedio un 3,4% entre 2021 y 2024, pese a un contexto internacional adverso y a factores internos que limitaron la reactivación económica, como los bloqueos y la caída en la producción de hidrocarburos.
En 2024, el PIB per cápita llegó a $us 3.808, la cifra más alta registrada, que comparada con 2020, representa un crecimiento del 20,5% y respecto a 2005, el aumento es del 267,1%.
Inversión pública y exportaciones
Además, Economía resalta que la inversión pública acumulada entre 2006 y 2024 alcanzó $us 52.887 millones, más de cuatro veces el monto registrado durante el periodo 1985-2005. El principal destino de esta inversión fue a sectores productivos, sociales e infraestructura.
En el ámbito externo, el valor promedio de las exportaciones entre 2021 y 2024 fue de $us 11.188 millones, un 34,8% superior al promedio de 2006-2019.
La participación promedio de la industria manufacturera en el volumen exportado en este mismo período alcanzó el 30%, reflejo de un cambio en la estructura exportadora. A mayo de 2025, los principales productos exportados fueron los minerales de zinc y plata, el gas natural, soya y sus derivados, oro metálico y estaño metálico.

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Créditos
A nivel financiero, la cartera de créditos alcanzó $us 33.050 millones a junio de 2025; mientras que el crédito productivo sumó $us 15.965 millones, beneficiando a más de 929.000 emprendimientos. El 38% se dirigió a la industria manufacturera, seguido de la agricultura, la construcción y el turismo.
Al 30 de junio de 2025, el monto desembolsado de los créditos SIBolivia ascendió a Bs 1.916 millones; de este total, el 62,8% se destinó a la industria manufactura.
Mientras que desembolso acumulado por el programa Mujer BDP a junio de 2025 ascendió a Bs 1.081 millones, en 18.223 operaciones.
El nivel de bolivianización de los créditos llegó al 99,6%, y el de los depósitos al 91,6%, cuando en 1997 apenas alcanzaban el 3,4% y 6,6%, respectivamente.
En 2024, el sistema financiero reportó utilidades por $us 390 millones, un incremento del 27% frente a 2023. A junio de 2025, las utilidades ya sumaban $us 166 millones, con un crecimiento del 29%, comparado con el mismo período del año anterior.
Impuestos
Por otra parte, la recaudación tributaria pasó de un promedio anual de Bs 6.251 millones (1990-2005) a Bs 47.723 millones entre 2006 y 2024. En el actual periodo de gobierno, el promedio asciende a Bs 56.214 millones, lo que refleja una mejora en los mecanismos de recaudación.
La deuda pública externa se redujo hasta el 25,0% del PIB a junio de 2025, muy por debajo del 63,5% registrado en 2003 y del 99% de 1987. Este indicador se mantuvo bajo control pese al contexto interno y externo adversos.
Pobreza y salarios
En el plano social, Bolivia redujo la pobreza extrema al 11,9% en 2023, tras un incremento temporal durante la pandemia. La pobreza moderada bajó al 36,5%. El coeficiente de Gini alcanzó 0,43, este mismo año, frente al 0,60 de 2005.
La brecha de ingresos entre el 10% más rico y el 10% más pobre se redujo de 128 veces en 2005 a 21 veces en 2023; estos indicadores reflejan la reducción de la desigualdad de ingresos económicos.
El salario mínimo nacional se elevó hasta Bs 2.750 en 2025, un aumento acumulado del 525% respecto a 2005. En paralelo, la tasa de desocupación urbana se redujo al 3,3% en 2024, una de las más baja desde 1996.
Los datos reflejan que, a lo largo de las dos últimas décadas, el Estado boliviano canalizó recursos públicos para ampliar el acceso a servicios, reducir desigualdades y sostener la demanda interna.





















































































