El café boliviano se aglutina, en su mayoría, en La Paz. De las 25.119 hectáreas cultivadas en el país, el 96% se concentran en los Yungas paceños, principalmente en Nor Yungas, Sud Yungas y Caranavi, lo que convierte al departamento en el epicentro de la caficultura boliviana.
Este peso productivo se tradujo en un notable salto exportador. Entre 2020 y 2024, las ventas de café al exterior casi se duplicaron: pasaron de $us 8,6 millones a $us 15,1 millones, con un crecimiento del 93% en volúmenes enviados, según datos del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras.
El contexto internacional también acompaña. El precio del kilo de café se elevó de $us 1,52 a $us 5, generando oportunidades adicionales en mercados de alto valor como el europeo, que ahora demanda producción libre de deforestación.
Café
En ese marco, el Gobierno nacional avanza en herramientas de trazabilidad y debida diligencia para garantizar el acceso a ese destino estratégico.
Para consolidar este crecimiento, el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, junto a la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA) y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), puso en marcha el proyecto “Fortalecimiento de las economías locales y control de la expansión de cultivos excedentarios de coca a través del mejoramiento de la productividad y comercialización de café en sistemas agroforestales en los Yungas (BOLKOI-1)”.
El plan busca tecnificar la producción, mejorar los ingresos de las familias cafetaleras y fortalecer la sustitución de cultivos excedentarios de coca. Así, La Paz no solo reafirma su liderazgo en la producción nacional de café, sino que también proyecta al grano boliviano hacia un futuro sostenible y competitivo en el mercado global.
La iniciativa busca erradicar los cultivos ilegales de coca que, en algunos casos, se destinan a actividades ilícitas relacionadas con el narcotráfico.





















































































