Rubén Ríos, secretario ejecutivo de la Confederación Nacional de Panificadores de Bolivia (Conapabol), afirmó que no teme enfrentar la investigación por presuntas irregularidades con la harina subvencionada, pues no hubo enriquecimiento ilícito como dicen las acusaciones.
El dirigente aseguró que se presentará a declarar ante la Fiscalía el próximo 3 de diciembre con la documentación correspondiente.
“No hay miedo de presentarme y dar mi declaración de lo que ha pasado en el debido momento. Nosotros estamos prestos. Me han citado para el miércoles 3 de diciembre a las 10 de la mañana. Estaré con mi abogada”, señaló el dirigente, quien insistió en que el sector panificador nunca actuó con fines de lucro a costa del Estado.
Dirigente
Ríos sostuvo que la harina subvencionada siempre fue utilizada en beneficio de la población. “El sector nunca ha utilizado ese producto en beneficio propio, sino en beneficio de la población que se le ha dado por más de 10 años a 50 centavos el producto final, el pan de cada día”, afirmó, al remarcar la función social del pan subvencionado.
Este miércoles, el Ministerio de Desarrollo Productivo activó una nueva denuncia contra Ríos por presuntas irregularidades vinculadas a contratos de logística y alquiler de inmuebles relacionados con la harina de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa).
El viceministro Gustavo Serrano informó que el daño económico solo en 2024 ascendería a Bs 5 millones y que los delitos investigados incluyen enriquecimiento ilícito de particulares con afectación al Estado, tráfico de influencias y contratos lesivos al Estado.
Sin embargo, Ríos también defendió su trayectoria profesional y rechazó las acusaciones que apuntan a un supuesto enriquecimiento ilícito. “Tengo 43 años de panificador, tengo todo el derecho de ser panificador, otras profesiones y otras situaciones de ingreso. De mí todo ha sido transparente”, expresó.
En otras oportunidades, el dirigente reveló ser el gerente de una importadora, lo que también le permitió generar movimiento económico.
El proceso principal fue iniciado por el dirigente panificador independiente Dandy Mallea, quien acusa a Ríos y al exgerente de Emapa, Franklin Flores, de negociar con harina subvencionada.




















































































