Los conflictos sociales y los bloqueos de carreteras no solo generan pérdidas económicas inmediatas, sino que también afectan aún más la imagen de Bolivia ante la comunidad internacional.
El gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, señaló que la percepción que proyecta el país hacia el exterior es la de una nación marcada por la conflictividad y la falta de institucionalidad.
“La imagen que nosotros proyectamos al mundo es de un país en conflicto donde la ley está sobrepasada, y perdemos confianza; esos capitales no llegan al país”, manifestó.
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Por su parte, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Eduardo Olivo, advirtió que la paralización de actividades tiene efectos que van más allá de las pérdidas registradas durante los días de conflicto en Bolivia.
“El daño económico que se está evaluando hoy no considera las afectaciones futuras que tendrán las empresas y los distintos actores de la cadena productiva nacional”, señaló.
Según explicó, los bloqueos afectan al mercado interno, interrumpen las cadenas productivas y deterioran la credibilidad del país en los mercados internacionales. Además, consideró que la inestabilidad social y política ha debilitado las oportunidades comerciales que Bolivia había comenzado a recuperar en los últimos meses.
Las declaraciones de ambos representantes coinciden en que la estabilidad social e institucional de un país es un factor clave para atraer inversiones, generar empleo y fortalecer el crecimiento económico.





















































































