Hace casi dos décadas, una necesidad personal trajo a Bolivia una de las marcas más refinadas del mundo del café: Illy. Fundada en 1933 en Trieste, Italia, Illycaffè es reconocida globalmente por su mezcla única de nueve variedades de arábica, su compromiso con la sostenibilidad y su enfoque casi artístico en la preparación del espresso perfecto. Marco Sudetti, distribuidor exclusivo para Bolivia, decidió importar esta joya cafetera tras no encontrar en el país un café que igualara la suavidad y el cuerpo del Illy que solía llevar en su maleta desde Europa.
La historia comenzó como una solución casera y terminó en un negocio pionero: no solo introdujo la marca, sino también la cultura del espresso italiano. Su cafetería Abita fue clave al presentar esta exquisitez al consumidor boliviano, habituado a cafés largos y ácidos, a apreciar el ristretto: corto, intenso, complejo.
Hoy, pese a los desafíos del tipo de cambio y los costos de importación, Sudetti no se rinde. Acaba de importar un nuevo contenedor. Su perseverancia refleja un fenómeno más amplio: la creciente sofisticación del consumidor boliviano y su apertura a experiencias globales sin perder el arraigo local. Illy, así, ya es parte del nuevo mapa sensorial del país.
El mercado boliviano vive una revolución silenciosa. Crece la demanda por cafés especiales, aumentan las capacitaciones en barismo y los consumidores adquieren una cultura cafetera sofisticada.
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