En un mundo donde la hiperconexión digital convive con una creciente sensación de aislamiento, Mesa para Uno se presenta como un espectáculo que mezcla humor, música y reflexión. La propuesta, que navega entre la comedia cantada y el cabaret, toma temas como la soledad, los rituales cotidianos y las paradojas de la vida moderna para transformarlos en una experiencia escénica íntima y punzante. No se trata simplemente de hacer reír, sino de invitar al público a reconocerse en las letras, los silencios y las ironías del día a día.
La mente detrás de esta propuesta es la del artista y gestor cultural que lleva más de 25 años explorando los límites entre la música y la comedia: Miguel Vargas, acompañado en escena por su hermano Carlos. Juntos han construido una dinámica creativa sólida desde la infancia, combinando armonía y dramaturgia con una naturalidad que solo otorgan los lazos familiares y el oficio compartido. Con una trayectoria que incluye experiencias en colectivos como Las Mentes Ociosas, Vargas continúa apostando por un teatro que interpela y conmueve.
En esta entrevista exclusiva con Escape, de La Razón, el artista reflexiona sobre el proceso creativo detrás del espectáculo, la elección del formato musical por encima del stand-up tradicional, y la importancia de generar propuestas artísticas que dialoguen con la coyuntura social y política. También comparte su mirada sobre la escena cultural cruceña, los desafíos de la producción independiente y la necesidad urgente de espacios alternativos que acojan nuevas formas de hacer y sentir el arte.
¿Cómo surgió la idea de unir comedia y música en Mesa para Uno?
Hago comedia musical, comedia cantada y formato cabaret desde hace ya más de 25 años; es, entonces, un formato habitual en la mayoría de mis producciones. En esta ocasión, es un espectáculo íntimo con mi hermano, Carlos Vargas, con quien también creamos Las Mentes Ociosas, junto a Pamela Sotelo y Mauricio Saldías.
¿Qué los motivó a explorar temas como la soltería y las situaciones incómodas de la vida moderna?
Más que la soltería, el show trabaja sobre la soledad. Hace un recorrido personal/musical sobre las diferentes soledades que experimentamos durante toda nuestra vida, cómo tratamos de llenarlas durante nuestro desarrollo y cómo las complementamos con las soledades de los demás.
El título sugiere que se trata de una segunda edición. ¿Qué antecede a La Revancha?
Este show fue la segunda presentación de Mesa para Uno en Santa Cruz, con algunos agregados en el espectáculo. Una versión ampliada y corregida, digamos.
¿Por qué optaron por incluir canciones en lugar de un stand-up convencional?
Porque no hacemos stand-up, esa es una técnica diferente. Nosotros somos músicos y presentamos un espectáculo musical con textos dramatúrgicos, más cercano al cabaret.
Trabajar con un familiar puede ser un desafío. ¿Cómo es la dinámica creativa con tu hermano Carlos al desarrollar un espectáculo que mezcla humor, crítica social y canciones?
Nosotros cantamos juntos desde niños. Tenemos una dinámica de cerca de 40 años, así que la comunicación es automática. Él se centra siempre más en la parte armónica con la guitarra y yo hago el armazón dramatúrgico. Nuestros trabajos apelan a la comedia para invitar a la reflexión.
El promocional aborda la soledad, las redes sociales y rituales cotidianos (como cenar unos maruchán). ¿Cómo abordas el transformar estas experiencias universales en comedia?
Los tiempos actuales, en los que se supone que estamos más conectados con los demás y que tenemos más facilidades para llegar al otro, muestran que la soledad y la depresión están cada vez más presentes. No importa la cantidad de “amigos” que tengas en Facebook, las relaciones reales son cada vez más distantes, más mediatizadas y preocupantes. El show las explora, juega con ellas y con las anécdotas, para cerrar en la importancia de los encuentros con otro ser humano en nuestras soledades compartidas.
¿Cuánto tiempo les llevó estructurar Mesa para Uno (guiones, canciones, puesta en escena) y qué fue lo más complejo de pulir para lograr el tono entre humor y crítica?
Este show lo hemos trabajado un par de meses, pero siempre muta según la coyuntura, nuestras experiencias y está en constante desarrollo, no es estático. Más que pulirlo, nos concentramos en que las experiencias conecten con la gente y que suceda algo en el escenario. Si no sucede nada, ese sí es un fracaso, pues la vivencia es primordial en el teatro.
Santa Cruz vive un auge de shows como el tuyo y de stand-up comedy. Como gestor cultural, ¿cómo ves el rol de propuestas como Mesa para Uno en la construcción de nuevos públicos y espacios?
Creo que el público de Santa Cruz está abierto a nuevas propuestas y a diferentes formatos. La ciudad tiene grandes artistas y alberga, además, a artistas de toda Bolivia que están produciendo distintos artes y géneros. Si bien no existen muchos espacios para el arte en esta ciudad, los que hay se la baten para consolidar estos nuevos públicos y llegar a distintas generaciones.
Locales como La Tuja se han vuelto centrales para este tipo de espectáculos. ¿Qué ventajas ofrece este circuito frente a teatros tradicionales, y cómo ha respondido el público?
Los escenarios tradicionales son muy pocos e implican muy altos presupuestos para la cantidad y tipos de propuestas que hay en Santa Cruz. La Tuja, de Ariel Vargas y su familia, es una apuesta por el arte para todos, por el stand-up, el teatro impro y otros géneros que están en su auge en el resto de los países de la región. Es cosa de tiempo para que en Bolivia se consoliden estos espacios y estas propuestas como cabeceras de la agenda cultural, sobre todo en públicos jóvenes.
Gestionar preventas, reservas y promoción en redes es todo un esfuerzo. ¿Qué aprendizajes les ha dejado la producción independiente de este proyecto?
Tenemos más de 25 años produciéndonos y, casi siempre, la producción ha sido independiente. Exceptuando trabajos colaborativos con instituciones como el Museo Nacional de Arte o la Orquesta Sinfónica Nacional, la gestión siempre es similar. Eso sí, el problema de los dólares golpea mucho, pues se nos dificulta pagar publicidad por redes sociales a altos costos, pero el arte siempre ha sido de guerrilla y de sobrevivencia cultural.
¿Qué viene después para los autores de Mesa para Uno?
El próximo sábado 14 de junio estaremos nuevamente en La Tuja compartiendo escenario con el standáspero Saúl Montaño, que ofrece un humor ácido e inteligente, en un espectáculo más virado a la coyuntura política y la complicada situación del país frente a las elecciones. El show de dos partes, denominado “Candidatos… ¡A la risa! Show de comedia cantada + stand-up”, será a las 20:30 en el escenario de la esquina Warnes y Tarija. En tiempos de agobio, una risa siempre sana.
























































































