Como resultado de investigaciones conjuntas entre académicos, comunarios y diversas miradas de pueblos indígenas el Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF) inaugura su exposición anual como parte de la XXXIX Reunión Anual de Etnografía (RAE), un proyecto de aproximadamente de 460 m² que se consolida como una de las muestras más importantes de la ciudad de La Paz.
El nuevo espacio no solo expone esculturas, sino que propone un viaje reflexivo por los territorios y las memorias de nuestros pueblos.
La Exposición Mayor “Jallp’a Mamax Kawsan – La vida de la Madre Tierra” conduce al visitante en un recorrido temporal que inicia en las eras geológicas —cuando la cordillera aún se formaba— y llega hasta la Bolivia del siglo XXI.
“La muestra comienza con una lectura de las eras geológicas, condensando más de 4.500 millones de años en un relato visual y didáctico: la formación volcánica, la consolidación de los continentes, la aparición de las primeras plantas vasculares y animales, los grandes saurios, la megafauna americana y, finalmente, la fauna actual”, explicó Milton Eyzaguirre, Jefe de la Unidad de Extensión del MUSEF,.
Recorrido
Posteriormente se aprecia la llegada de los primeros habitantes, representados a través de torsos escultóricos de pueblos como los urus, la expansión tiwanacota, la presencia inca y los pueblos de tierras bajas como los ayoreos, cuya movilidad desafía los registros históricos convencionales.
La muestra también presenta un planisferio que evidencia la repartición global del territorio entre potencias europeas y un mapa de Sudamérica que revela la permanente explotación de los recursos bolivianos, desde la plata hasta el litio.
La historia misional y la extirpación de idolatrías se representan con objetos como un quipu inca y libros catequísticos, mostrando la sustitución forzada de los sistemas de memoria indígenas.
Segunda sala
La segunda sala profundiza en el concepto de territorio, contrastando la visión andina y amazónica, con la visión colonial europea, centrada en la propiedad y la explotación.
Un gran mapa del Tahuantinsuyo y el encuentro y choque entre Atahualpa y Pizarro, representados en figuras a escala real, que marca el inicio de un largo proceso de reconfiguración territorial.
A partir de ahí, el visitante recorre las gobernaciones españolas, el Virreinato del Perú y la expansión de la modernidad tras el hallazgo del Cerro Rico de Potosí, con la llegada masiva de esclavos africanos —entre 12 y 15 millones— como parte del engranaje económico colonial.
La narrativa continúa con las reformas borbónicas, los levantamientos indígenas liderados por Túpac Katari y Bartolina Sisa, y el papel de ciudades como Chuquisaca como centros intelectuales de la lucha independentista según un boletín del MUSEF.
El recorrido culmina con un mapa de Bolivia de 1859 y un homenaje a los verdaderos protagonistas de la independencia: guerrilleros como Juana Azurduy de Padilla, el tambor Vargas y José Manuel García Lanza, quienes, según Eyzaguirre, “lucharon por la libertad, aunque no siempre fueron ellos quienes se beneficiaron del fruto de la independencia”.
El MUSEF invita a la ciudadanía a sumergirse en este nuevo espacio, que no solo exhibe, sino que también educa, inspira y conecta a las personas con la riqueza cultural y la historia viva de nuestro país.
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