Introducción: el Tigre se juega dos millones de dólares en un partido. En disputa, la sostenibilidad económica del club. El avance a la fase tres de la Libertadores conlleva esa cantidad de plata (pues te asegura -perdiendo el siguiente cruce- el pase a los grupos de la Sudamericana).
Zago sorprende a propios y extraños. El Tigre salta al Arena Fonte Nova de Salvador (repleto con 50.000 hinchas del EC Bahia) con una novedosa línea de tres centrales y dos carrileros.
No ha jugado así desde que llegó a Achumani. Es el “dibujo” que logró imponer -tras seis meses- en Bolívar cuando entrenaba a la “Academia”.
Los tres centrales son Pedraza, Jusino (de líbero) y Chiatti; y los dos carrileros, Supayabe y Moriceau. Los experimentos no se detienen ahí: de cinco aparece Arrascaita y de mixto, a su izquierda, el brasileño Luis Felipe Castro Neto; a la derecha, Joel Amoroso. Arriba, Guerrero y Triverio.
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Nudo: el Tigre no se mete atrás, trata de jugar de tú a tú, aunque terminará en la primera parte con una posesión de pelota raquítica (del 26%). Presiona la salida del equipo de Rogério Ceni, incomoda a su rival. Es un Tigre comprometido, muy metido. A ratos, pasado de vuelta; a ratos, sobreexcitado/histérico. Los jugadores festejan cada corte, cada pelota robada y sacada al costado.
La dupla Supayabe/Amoroso se entiende y llega a línea de fondo por derecha. Arrascaita no siente la posición de volante central y Everton Ribeiro, el diez de Bahia, juega y reparte a sus espaldas. ¿No era mejor poner ahí a Quiroga, a Cuéllar o al mismísimo Castro Neto? Doctores tiene la santa madre iglesia.
Sobre el final, un penal evitable de un agitado Chiatti trae el uno a cero para el local. Sobre el final, Jusino hace una falta (también evitable) para impedir una “contra” y ve -injustamente- la roja. Otra vez, con diez, frente a un equipo superior.
Desenlace: Zago ordena un 4-4-1 para soñar con la hazaña. El tempranero gol nada más salir del vestuario -por un grave error de Castro Neto- sentencia la eliminatoria. Ahí termina el partido. La llave se perdió en La Paz. Los gualdinegros no se entregan a pesar de los pesares. El “score” final dice -gracias a Banegas- tres a cero.
Post-scriptum: no ha comenzado el torneo oficial -lo hará en abril- y el Tigre ha quedado afuera de la Libertadores y del campeonato amistoso de verano. Tiene un mes para llamar a elecciones, para contar -por fin y con un año de retraso- con un presidente legítimo. Zago tiene un mes para probar/aceitar su dibujo favorito, ese que improvisó en el partido más importante del año, el partido de los (perdidos) dos millones de dólares. Ahora sí se va a ir Crespo.















































































