¿Qué tan lejos llegará Donald Trump?, se preguntan muchos ante el aumento de la presencia
militar de Estados Unidos en la frontera con México y su amenaza de traspasar esa línea para
atacar a los cárteles del narcotráfico.
Es una táctica del presidente estadounidense para obligar a México a redoblar esfuerzos
contra el tráfico de fentanilo y la migración ilegal, mientras blande la espada de los aranceles,
señalan analistas consultados por AFP.
Llegó la hora de que «Estados Unidos libre una guerra contra los cárteles», asegura el
republicano.
Estos son los alcances de esa advertencia y sus posibles repercusiones.
¿Qué está haciendo Trump?
Apenas regresó al poder el 20 de enero, Trump declaró en «emergencia» la frontera de 3.100
km e inició el despliegue de unos 9.600 soldados.
En marzo ordenó el envío de dos buques de guerra, uno al Golfo de México y otro a la costa
oeste para tareas de seguridad fronterizas.
También anunció la creación de una «zona de defensa nacional» de 443 km2 en Nuevo México
(EEUU), lo que permitiría al ejército expulsar a migrantes de esa área, una tarea reservada a
autoridades civiles. Ante ello, México envió una nota diplomática en la que pidió respeto a su
territorio.
Se suman sobrevuelos con drones en espacio aéreo mexicano, según la presidenta Claudia
Sheinbaum a solicitud de México, como parte de «colaboraciones que se hacen desde hace
muchos años».
Trump designó además como terroristas a seis cárteles mexicanos, que según él ejercen
amplio control en el país vecino.
«Pienso que necesitan ayuda», dijo el presidente la semana pasada, tras afirmar que
Sheinbaum -con quien mantiene un diálogo fluido- rechazó un ofrecimiento de apoyo militar.
«Tal vez tenga que pasar algo. Las cosas no pueden seguir así», añadió al medio conservador
The Blaze.
«La amenaza de ataques aéreos o con drones es muy realista» y «sirve como técnica
coercitiva» para alentar la acción mexicana antidrogas, señala Vanda Felbab-Brown, experta
en seguridad del Brookings Institute, en Washington.
Los vuelos no tripulados estarían «levantando gran cantidad de información que ayudará a
elaborar un inventario de blancos», opina Íñigo Guevara, director de la firma de inteligencia
Janes, en Washington, y profesor de la maestría de estudios en seguridad de la Universidad
de Georgetown.
¿Cómo responde México?
Como un mantra, Sheinbaum repite «cooperación, sí; subordinación, no», y advierte que no
permitirá «que se vulnere la soberanía».
Los amagos de Trump no son poca cosa en este país que sufrió el despojo de la mitad de su
territorio por parte de su vecino en el siglo XIX.
Ante las presiones arancelarias de Estados Unidos, destino de 80% de las exportaciones
mexicanas, la presidenta ordenó el despliegue de 10.000 soldados en la frontera, entregó a 29
capos a la justicia estadounidense y reforzó las operaciones antidrogas tras la criticada
política de «abrazos, no balazos» de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador.
Dos resultados saltan a la vista: el decomiso de 144 toneladas de drogas, incluidas dos
millones de pastillas de fentanilo, desde octubre pasado. También, el menor arribo de
migrantes: en marzo fueron interceptados en el lado estadounidense de la frontera 11.017,
frente a 180.359 de marzo de 2024, según cifras oficiales.
No obstante, para blindarse frente al decreto que amplió las facultades estadounidenses
contra el «narcoterrorismo», Sheinbaum hizo aprobar en el Congreso una reforma que castiga
con cárcel acciones encubiertas de agentes extranjeros.
Las advertencias de Trump son una «demostración de fuerza (…), no son amenazas
inmediatas ni directas» hacia México, considera Raúl Benítez, profesor del Centro de
Investigaciones sobre América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM).
¿Es viable un ataque?
Aunque no descarta ataques unilaterales de Estados Unidos, Vanda Felbab-Brown cree que
serían «políticamente explosivos», pues dinamitarían la cooperación.
«Podrían eliminar objetivos de alto valor, pero eso no es diferente» a lo que pudieran hacer
las fuerzas armadas mexicanas, apunta la experta.
«Sería un salto hacia atrás de más de cien años», señala por su parte Íñigo Guevara,
refiriéndose a la invasión de tropas estadounidenses de 1916, en Chihuahua, para capturar al
revolucionario Pancho Villa que había perpetrado un ataque en Columbus, Nuevo México
(EEUU).
Pese a los resquemores que generan las expresiones de Trump, los analistas destacan los
estrechos vínculos militares entre ambos países, incluida la formación de oficiales mexicanos
en escuelas estadounidenses.
«La retórica de Trump comienza por lo general en un punto exageradamente alto para crear
alarma y forzar a su contraparte a una acción expedita (…). Es un arma de intimidación»,
analiza Guevara.
Pero en la práctica es probable que «se esté llevando a cabo una fusión de inteligencia»
binacional que dotaría a México de una «capacidad inigualable» contra el crimen organizado,
subraya el académico
Lea: Trump celebra entre vítores 100 días de gobierno https://larazon.bo/mundo/2025/04/29/trump-celebra-entre-vitores-100-dias-de-gobierno/




















































































