El procurador general del Estado, Ricardo Condori, informó este miércoles que se espera la notificación oficial de la justicia de Estados Unidos sobre la situación del exministro de Gobierno Arturo Murillo y su posible deportación a Bolivia.
“En el tema de la deportación, ya un juez migratorio ha emitido una sentencia, una resolución que va a dar de alguna manera la situación jurídica del señor Murillo, es decir, la deportación, que estamos a la espera de la notificación”, señaló Condori.
Paralelamente, aclaró, se gestiona la extradición, proceso para el cual la justicia de EEUU pidió la complementación de información. “Todas las entidades como el Ministerio Público, el Órgano Judicial y las partes acusadoras han venido trabajando para complementar esta información y que ya lo tiene la Cancillería para enviarla a las autoridades judiciales norteamericanas”, explicó.
El procurador indicó que Murillo aún está en resguardo de la autoridad judicial en un recinto de detención preventiva a la espera de la resolución judicial.
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Ante la consulta de que Murillo solicite ser deportado a otro país de Centroamérica, afirmó que esa decisión corresponde a la autoridad judicial estadounidense. “Más allá de que cambie o no, nosotros estamos resguardando los intereses del Estado y estamos pidiendo también la extradición”, dijo.
Aseguró que el objetivo es garantizar que Murillo retorne a Bolivia para responder ante la justicia por los ilícitos que se le atribuyen.
Según datos del Ministerio Público, Murillo enfrenta al menos ocho procesos penales en Bolivia, dos de los cuales ya cuentan con sentencia condenatoria, entre ellos el caso de la compra irregular de gases lacrimógenos durante el gobierno de Jeanine Áñez entre 2019 y 2020.
Murillo fue detenido en Estados Unidos en 2021 y sentenciado a casi tres años de prisión por lavado de dinero y soborno, en un caso que también involucró a intermediarios estadounidenses. Su audiencia migratoria representa un nuevo capítulo en su situación legal, que ahora dependerá de la decisión del juez migratorio estadounidense.
De ser deportado, el exministro deberá enfrentar la Justicia boliviana por los delitos pendientes. Mientras tanto, su futuro permanece en suspenso.





















































































