La expresidenta transitoria Jeanine Áñez retornó a la ciudad de Trinidad, Beni, después de permanecer casi cinco años privada de libertad, luego de que la justicia decidiera anular la sentencia del caso denominado Golpe de Estado II.
“Estoy con gente amiga que me ha acompañado detrás de las rejas en todo este proceso. Nuevamente viendo la libertad y volviendo a mi vida, que es lo único que quiero”, manifestó Áñez en el aeropuerto de El Alto, antes de viajar a su ciudad natal.
El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dispuso su liberación “inmediata”, la cual se hizo efectiva el jueves, tras la realización de trámites administrativos en Régimen Penitenciario.
Al abandonar el penal de Miraflores, la exmandataria fue recibida entre abrazos, aplausos y muestras de afecto de familiares y simpatizantes.
Áñez dijo sentirse “muy tranquila” y con la frente en alto, porque no tiene “ninguna cola (de paja y) ni un dedo que la apunte”. Expresó también su deseo de que, en esta nueva etapa, no existan presos ni perseguidos políticos, y que se restituya plenamente la independencia de poderes en el país.
Su hija, Carolina Ribera, afirmó que la exmandataria “está absuelta de todo proceso” y goza de libertad irrestricta. “Ella puede ir a su casa en libertad, sin ninguna firma. Estamos emocionados de que al fin llegó el día. Después de 1.700 días y casi cinco años de tantas ilegalidades, al fin vamos a ver libre a mi madre”, expresó Ribera.
Ya en libertad, el sábado participó en el acto de posesión del nuevo Gobierno de Rodrigo Paz y Edmand Lara y por la noche fue vista en la plaza San Miguel, en la zona Sur de La Paz, donde compartió y bailó junto al exalcalde paceño Ronald MacLean Abaroa.





















































































