El empresario y líder de la alianza Unidad, Samuel Doria Medina, negó este viernes que exista un pacto o cuoteo político con el presidente Rodrigo Paz. También aseguró que el mandatario define, sin presiones, a su equipo de colaboradores.
Así respondió a los cuestionamientos públicos sobre la supuesta influencia del excandidato presidencial en la conformación del equipo de ministros de Paz. “El único que define a los colaboradores es el presidente. No hay pactos, cuoteo ni nada por el estilo”, afirmó en un video difundido en sus redes sociales.
Explicó que varios funcionarios trabajaron con él en el pasado por su “excelencia profesional”, pero remarcó que su presencia en el Ejecutivo responde únicamente a decisiones de Paz.
Samuel Doria Medina
Doria Medina también rechazó versiones que lo señalan como la persona que “hace y deshace” en el Gobierno. “Hemos luchado durante 20 años para que se vaya el populismo y para que tengamos el cambio que estamos viviendo”, sostuvo en alusión al triunfo electoral del actual mandatario.
En los últimos días, el vicepresidente Edmand Lara cuestionó una serie de designaciones de ministros y algunos viceministros, como la de Wilson Santamaría como viceministro de Coordinación Legislativa. Lara aseguró que esa elección, junto con la incorporación de otros excolaboradores del empresario, demuestra una influencia directa de Doria Medina en la administración estatal.
El Vicepresidente, incluso, afirmó que el líder de Unidad “controla el Gobierno” y pidió a Paz evitar convertirse en “su títere”. Las críticas se suman a la serie de tensiones que surgieron dentro del Ejecutivo en las últimas semanas, en medio de disputas internas por cargos y decisiones estratégicas.
Rodrigo Paz
Doria Medina descartó cualquier intervención y reafirmó que su rol es independiente del Ejecutivo. “El Presidente toma sus decisiones y arma su equipo. Nosotros no participamos en cuoteos”, insistió.
El debate sobre la influencia externa al Partido Demócrata Cristiano (PDC) se convierte así en un nuevo episodio dentro del reacomodo político posterior a la posesión del Gobierno. Y está marcado por diferencias públicas entre Paz y su vicepresidente.
La tensión continúa en ascenso y se suma a otras controversias que atraviesa el oficialismo, mientras el presidente encara sus primeras semanas de gestión.





















































































