El presidente Rodrigo Paz posesionó este lunes a Marcelo Yamil García como viceministro de Transparencia, Seguridad Jurídica y Derechos Humanos, con el encargo de fortalecer los mecanismos de lucha contra la corrupción y garantizar la transparencia institucional.
“Señor viceministro, usted es parte de la respuesta que le estamos dando a Bolivia, el Ministerio de Justicia ha muerto, pero tenemos que dar respuestas. Está claro que no es de la noche a la mañana, porque las trampas que han dejado, esa forma viciosa de cómo este Estado vive de succionarle la energía a los bolivianos no es fácil”, afirmó Paz en el acto de posesión.
Explicó que este viceministerio, junto a otras áreas que se están reacomodando tras el cierre del ex Ministerio de Justicia, será presentado de manera progresiva. Señaló también que el proceso de reestructuración implica cooperación y voluntad para trabajar con el sistema judicial con el fin de renovarlo, transformarlo y darle al país “lo que debió ser un gran regalo para su bicentenario”.
“Para eso también tiene la misión el viceministro de generar los nexos con la actual justicia nacional para cambiarla, y vamos a apoyar todos los cambios necesarios para que Bolivia entre en el siglo XXI, porque todavía vivimos con la lógica del siglo XX, una justicia del pasado, no una justicia del presente y futuro”, agregó.
Paz sostuvo que la creación del Viceministerio de Transparencia es consecuencia de haber puesto fin a un “Ministerio de Justicia que se convirtió en el ministerio de la injusticia, de la persecución, de los intereses, del chantaje, de la venta de sentencias” y que contribuyó a formar una “cloaca” que, sin un sistema judicial fuerte y transparente, impidió avanzar en diversas iniciativas para el país.
Lea más: Dos viceministerios de Justicia pasan a Presidencia
El Mandatario instruyó al nuevo viceministro trabajar en la consolidación de la seguridad jurídica interna y externa, de modo que Bolivia pueda proyectarse al mundo con reglas claras, respeto a la propiedad privada, responsabilidad en derechos humanos y una gestión pública transparente.
“Esto es fundamental porque el segundo aspecto es la visión de acabar con el Estado tranca. Si no hay buena justicia, no acabas con el Estado tranca”, afirmó.
Señaló que sin un sistema judicial eficiente no se puede generar una economía sólida para la población, debido a que el modelo previo estaba dominado por un Estado que, a su criterio, “era el productor, el dueño de la justicia y de la economía”.
“Estamos queriendo volver a un Estado para la sociedad, para que pueda producir y crecer”, indicó.
Aseguró que, una vez avanzado este proceso de ordenamiento institucional, los resultados deberán expresarse en una distribución equitativa de competencias y recursos, bajo un esquema “50-50” que permita a las regiones construir su propio destino.
“Hay que potenciar nuestras regiones. No solo es el eje central; somos nueve departamentos y tenemos que frenar la migración interna que ocurre porque solo ese eje sostiene una economía mínima para las familias”, manifestó.





















































































