Estamos en la etapa final de un ciclo político del MAS-IPSP, que gobernó 19 años (aún falta un par de meses). Muchos políticos-economistas dicen que termina este período con una aguda crisis económica. ¿Les creemos a los políticos-economistas? A estas alturas, es muy dudoso que haya grandes dificultades en lo monetario. Hay que recordar que el ciclo político aludido manifestaba que un grueso sector social, incluido los indígenas y campesinos, había amplificado la clase media por su nivel de adquisición económica.
Citamos algunas acciones ciudadanas y masivas, que nos llevan a sostener que la llamada crisis en los ciudadanos, no es del todo cierto. El alza de las tarifas del transporte público en las ciudades de La Paz y El Alto. Es decir, el incremento arbitrario no ha afectado a los bolsillos, incluso no hubo protestas como solía suceder en otros momentos. Otra, juega la Selección boliviana de fútbol y el estadio de El Alto se llena de gente, a pesar de los precios altos de los boletos de ingreso. Tercera, los transportistas de larga distancia quieren pagar el costo del diésel a precio internacional o sin subvención. Incluso, en la escasez de algunos productos de la “canasta familiar”, como el aceite, el azúcar, el arroz; pero no faltaron los compradores. Vale decir, que hay dinero para adquirir, a pesar del incremento. Una última, la feria del libro de la ciudad de La Paz, realizada entre julio y agosto, fue visitada masivamente por los interesados. En algún momento se dijo que no habría ventas, por la supuesta crisis económica. Pero el resultado fue lo contrario; es decir, buena venta de libros. Hay muchos otros ejemplos. Entonces, ¿seguimos creyendo a los charlatanes de la economía, de que hay inflación galopante?
Después de las elecciones nacionales del 19 de agosto para Presidente, Vicepresidente, más diputados y senadores. Ningún partido o frente político ha alcanzado más del 51% de la votación nacional. ¿Qué desean los ciudadanos transcurridas las elecciones nacionales en primera vuelta? Se lamentan que no haya el ganador con el porcentaje indicado. ¿Cómo interpretamos esta reacción del ciudadano común? La política se ha convertido en un estorbo en la vida normal y una actividad no ambicionada, y hasta vergonzoso.
Hoy, la ciudadanía, sin grandes vínculos con el quehacer político, comenta que “ganaron los peorcitos, ni modo”, entendiendo por este término que hay dos opciones políticas con muy pocas diferencias y, sobre todo, ya está avizorando las posibles políticas económicas a implementarse. Es decir, es el retorno del neoliberalismo de la derecha.
Es muy llamativo el pragmatismo político que se manifiesta en esta coyuntura especial; es decir, poselecciones nacionales. El ciudadano común está con el anhelo “que ya se instale el nuevo gobierno”. Por eso, la segunda vuelta, se ha vuelto una especie de obstáculo y casi sin importancia, más que una oportunidad para el nuevo frente político. En las redes sociales se dice “¿por qué esperar tanto tiempo para la segunda vuelta?”. Incluso se sobreentiende “que ya hay un ganador y no es necesario que sigan en campaña política”. ¿Para qué? “Si ya sabemos quiénes son y qué quieren hacer con el país, ya veremos”. Esta última frase alude a posibles acciones políticas antinacionales y la potencial reacción del pueblo boliviano.
Si el Tribunal Supremo Electoral (TSE) hubiese tenido una lectura adecuada, en base a la opinión y los deseos de los ciudadanos, posiblemente hubiese propuesto una mejor salida y rápida para la efectivización de la segunda vuelta. Incluso, en la línea de la austeridad económica desde el Estado. Pero algunos miembros del TSE siguen interesados en la autopromoción política (el caso del vocal Tahuichi o ex Atahuachi). En esa búsqueda de autopromoción, cuanto más tiempo transcurra hacia la segunda vuelta, es mucho mejor.
¿Por qué tanto tiempo para efectivizar la segunda vuelta? ¿No se podía hacerlo en menos días? Si se optaba achicando tiempos, incluso se hubiese ahorrado dinero, porque al sortear a nuevos jurados electorales, se seguirá erogando más dinero, porque se supone que pagarán nuevos cursos de capacitación, en fin. Jichhurunakanxa ma pitaya apnaqaxpanxa machaq chhijllatanakaxa, sasaw sapxi. Arsusiñaniya, jilata, kullakanaka.















































































