Finalmente, el SIREPRE (Sistema de Resultados Electorales Preliminares) está en plena implementación tras el segundo ensayo nacional del domingo 27 de julio, cuando, con «la mitad del personal» que trabajará el día de la elección, en tres horas se procesó el 64% de las actas. Con el cien por ciento de los operadores, se espera alcanzar al menos el 80% de las actas. (ABI)
En los últimos días, en varios medios de comunicación, el vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE) Tahuichi Quispe ha hecho pública su disidencia con respecto al SIREPRE. «Yo no respaldo al SIREPRE», dijo en el programa «Piedra, papel y tinta» de La Razón el miércoles 30 de julio.
En el programa por streaming de La Razón, Tahuichi afirmó que su disidencia se debe a que el SIREPRE está siendo «improvisado», que hay un muy «alto riesgo» de que sus resultados no sean certeros, además de que el universo con el que trabajará de entrada será reducido hasta en un 17%. Por todo esto, invitó y exhortó a que más bien medios de comunicación y empresas privadas lleven a cabo encuestas en boca de urna o conteos rápidos el día de elección.
La primera razón que esgrime Tahuichi para considerar improvisado el SIREPRE es que su ley fue promulgada «fuera de plazo», de manera «tardía», recién el 6 de junio de este año; que allí se dispone que el Órgano Electoral debe elaborar su reglamento en un plazo de hasta 60 días, lo cual llegaría hasta el 6 de agosto, y que apenas quedarían 10 días para «trabajar el sistema como tal», lo que, claro, es «humanamente imposible». Así, la ley lo único que hizo, dice, fue «empujar» al TSE a «improvisar el SIREPRE».
La realidad es diferente. El 10 de agosto de 2024 (periódico Opinión), la vocal Nancy Gutiérrez revelaba que en días recientes ya se había hecho la «primera prueba» del Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), pero que no se habían publicado sus resultados. El 24 de marzo de 2025 (La Razón), el vocal Francisco Vargas informaba que hasta ese día ya se habían hecho cinco pruebas del TREP; el presidente del TSE, Óscar Hassenteufel, además, afirmaba que se había descartado la posibilidad de contratar a una empresa extranjera para implementar el sistema por falta de tiempo. En abril de 2025 (varios medios), el vocal Gustavo Ávila advertía de manera tajante: «Nosotros (el Órgano Electoral) vamos a realizar el TREP con o sin ley». TREP, SIREPRE: el propio vocal Tahuichi reconoció en La Razón que como sistema son lo mismo; de modo que, en rigor, no se puede decir que la implementación de este sistema empezará el 6 de agosto tras 60 días de redacción del reglamento de su ley. El sistema, al contrario, se lo viene trabajando desde hace al menos un año.
Otro cuestionamiento de Tahuichi al SIREPRE es que de partida el sistema se aplicará a un universo reducido en un 17%. Primero, dice que el instrumento no tomará en cuenta las «actas con observaciones, con errores aritméticos», que «históricamente» son del 6 al 8% del total; luego, afirma que no se aplicará al voto en el exterior, restando un 5% al universo objetivo; y tercero, está previsto, señala, que no se podrá registrar otro 4% de actas correspondientes a recintos electorales «muy alejados, rurales, donde no hay internet». Así, el universo objetivo sería solo del 83%. «Ese 17% puede hacer variar el pronóstico real» que debería dar el SIREPRE, destaca el vocal.
Tahuichi, otra vez, va a contracorriente de lo afirmado por sus colegas del TSE. El anuncio del TSE es que a las 20:00 del 17 de agosto se tendrá al menos el 80% del resultado preliminar con base en el envío de las imágenes de las actas desde todos los recintos electorales del país; luego, el sistema seguirá funcionando hasta alcanzar, se dice, el 100% de dichos resultados.
Hay que recordar que en todos los procesos en que se usó el TREP, incluida la elección de 2019, siempre se previó que la meta era el «al menos 80%», esperando llegar a más luego, aunque pocas veces se habló del cien por ciento. Pese al descrédito del TREP que se instaló en 2019, en esa elección el sistema superó las expectativas: a las 19:40 del 20 de octubre, cuando los vocales del TSE revelaron el resultado preliminar, ya se había transmitido desde los recintos electorales el 89,26% de las actas y se había verificado el 83,85%; a las 20:00, la transmisión había llegado al 96%, habiéndose verificado o validado el 93%. Es cierto, también hubo un resto de las actas que, habiendo sido transmitidas, al final no pudieron verificarse por defectos en la toma de la foto o por errores aritméticos insalvables, que se quedaron en la sección de «actas observadas», pero apenas se trató de alrededor del 3%. (Informes de Marcel Guzmán de Rojas, gestor del TREP, al TSE en octubre de 2019)
Ahora, en relación con la aspiración de llegar al 100% del registro en el SIREPRE, es algo que se puede poner en duda; en 2019 ya se preveía que la totalidad era muy difícil de lograr. De hecho, cuando el TREP cerró el 24 de octubre de ese año, al final hubo 377 actas (fotos de acta) que nunca fueron enviadas.
Pero la disidencia de Tahuichi con el SIREPRE llega a extremos críticos cuando exhorta o invita a que medios de comunicación o empresas encuestadoras privadas (lo que él llama «terceros») apliquen encuestas en boca de urna o conteos rápidos como una práctica alternativa o contrapeso al SIREPRE.
Extremo crítico porque no hay punto de comparación entre el SIREPRE y las técnicas de boca de urna y conteo rápido. Está en la propia normativa del Órgano Electoral. En el «Reglamento para la elaboración y difusión de estudios de opinión en materia electoral para las elecciones generales 2015», aprobado por el TSE (del cual es parte Tahuichi) el 16 de abril de 2025, en su artículo 5 (Clasificación de estudios de opinión en materia electoral), en los incisos b y c, se define lo que oficialmente se entenderá por boca de urna y conteo rápido. Ambos son «estudios cuantitativos» efectuados durante la jornada electoral para conocer la tendencia del voto o el resultado: el boca de urna mediante la consulta al elector inmediatamente después de que este haya sufragado, y el conteo rápido mediante el relevamiento de datos del conteo de los votos en las mesas de sufragio. Pero he aquí el detalle: ambos, por definición, trabajan en el marco de una «muestra aleatoria y probabilística».
Mientras boca de urna y conteo rápido proceden con una muestra, el TREP antes, y el SIREPRE hoy, se aplican a la totalidad de las actas, al cien por ciento. Es una diferencia cualitativa. Aun cuando el SIREPRE llegue a «solo» el 83% de las actas, como augura el vocal Tahuichi, siempre será un levantamiento de datos muy superior a los dos tipos de encuesta citados, en vista de los universos con que trabajan. Esto, naturalmente, no desmerece dichas encuestas por la consistencia estadística que tienen, o deben tener. En 2019, la única empresa autorizada para conteo rápido el día de la elección fue VíaCiencia, y según la ficha técnica de su trabajo registrada en el OEP, el tamaño de su muestra fue de 5,100 mesas de sufragio a nivel nacional, de un total de poco más de 33,000 mesas en todo el país.
El SIREPRE busca la totalidad del universo de actas. No por nada debe recurrir a un verdadero ejército de operadores de campo. Si en 2019 fueron 7,600 registradores para dar cuenta de la foto y datos de alrededor de 33,000 actas, para la elección de agosto el TSE adelantó al menos 8,000 para unas 34,000 actas a nivel nacional.
Por otra parte, tampoco se puede invitar o exhortar a cualquier medio de comunicación o empresa a efectuar encuestas en boca de urna o conteo rápido el día de la elección. Según el Reglamento de estudios de opinión citado, los medios y encuestadoras que pueden realizar dichos estudios deben estar registrados en el Órgano Electoral y contar con su habilitación. Dichos medios y encuestadoras debieron inscribirse en la autoridad electoral «hasta 30 días calendario después de emitida la convocatoria (a las elecciones)» (artículo 10 del Reglamento), o sea, hace meses; la convocatoria salió el 3 de abril de 2025.
Solo el 17 de agosto se verá la eficiencia del SIREPRE; claro que caben las desconfianzas respecto a este sistema, pero como un esfuerzo estatal necesario merece por lo menos una duda estrictamente razonable.






















































































