En tiempos de movilización, para tomar medidas de hecho como marchar o instalar un punto de bloqueo, el pueblo y las bases tienen que estar muy convencidas, ya que la medida significa una posible represión policial, cárcel y hasta perder la vida en casos extremos; por tanto, el pueblo discute, reflexiona, se convence para dar ese paso importante y esto va gestando siempre o casi siempre una agenda de lucha.
En ese sentido, cada punto de bloqueo no es silencioso, siempre tiene algo que decir, pasando por las marchas y los puntos de bloqueo en La Paz y El Alto. Haciendo seguimiento a los puntos de bloqueo en el interior, se puede constatar que efectivamente, al igual que en octubre del 2003, se va gestando poco a poco una nueva Agenda de Junio 2025.
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En los puntos de bloqueo en cuanto a lo económico se perciben ejes comunes: la crisis económica por los altos precios de la canasta familiar, que se agudiza con la falta de combustible y de dólares, junto a la incapacidad del Gobierno para solucionar estos temas. Hay temor y desesperación porque la conclusión del mandato de Arce no está a la vuelta de la esquina, le quedan seis meses hasta noviembre y día que pasa la crisis se agudiza más, por eso la consigna general es la renuncia inmediata de Arce.
La escasez y alza de precios constante de la canasta básica se la aborda en los puntos de bloqueo, razonando que la mayoría de estos productos, como el arroz, aceite, azúcar, harina, pollo, carne de res, huevo, etc. son productos de la agroindustria, exportados a los países vecinos de forma legal o por contrabando. Los movilizados dicen que el contrabando siempre existió, pero que nunca generó semejante escasez como la de ahora. El problema actual —afirman— es que el gobierno en alianza con el agropoder (no se explican por qué, ya que los agroindustriales no votaron por Arce), les liberó de los famosos cupos de exportación. La lógica de estos cupos era que se puede exportar siempre y cuando se haya satisfecho la demanda del mercado interno, esto generaba seguridad alimentaria y estabilidad de precios, todo lo contrario a lo que vivimos ahora, donde todo se lo sacan afuera.
Así se va concretando una propuesta de esta nueva Agenda de Junio: exigir la inmediata restitución de los cupos de exportación de productos de primera necesidad de la canasta básica familiar y un control más fuerte a la lucha contra el contrabando, ya que muchos policías y militares hacen su negocio en las fronteras.
La escasez de combustibles y de dólares son otros dos ejes centrales que ahondan la crisis. Causó mucha indignación en los movilizados los negociados y corrupción en YPFB (caso Botrading), donde el gobierno decidió comprar combustible por contratación directa y con sobreprecio, eliminando el precio referencial y la licitación pública, esto provocó que el costo de la subvención se dispare exponencialmente más que en los últimos 10 años, dejando al Estado sin los fondos suficientes para comprar combustibles con ese sobreprecio. Es así que se concreta otra propuesta de la Agenda: el Estado debe importar diésel y gasolina sin intermediarios y sin corrupción, restituyendo el precio referencial y la licitación pública.
En cuanto a los dólares, tanto la agroindustria como la minería cooperativizada son dos de los sectores que generan más dólares por exportaciones. Los movilizados indican que estos sectores se benefician de los combustibles subvencionados por todos los bolivianos, aparte de créditos productivos a tasas preferenciales y otros beneficios más que les permiten exportar competitivamente y generar esos dólares. El problema es que no traen esos dólares, lo dejan afuera, lo poco que retorna al país o son subastados a los bancos pidiendo quien da más, o lo acomodan en el mercado negro a librecambistas. Estos, aparte de incrementar el precio del dólar, le suman su comisión, provocando una cadena perversa de agio y especulación. Es así que sale otra propuesta de los puntos de bloqueo: el Estado debe obligar a los exportadores a que traigan los dólares a la economía, y eliminar la cadena de agio y especulación. Aquí nosotros podemos acotar que hay países en América Latina, sin ir más lejos la Argentina de Milei, donde a través de una norma se obliga a los exportadores a liquidar (vender) una parte de sus divisas en el mercado local, pero el gobierno ni luces de aplicar medida alguna.
Este análisis de los puntos de bloqueo tal vez no sea con estadísticas sofisticadas, o amplios conocimientos teóricos de economía, pero sí tiene conocimiento práctico. El pueblo es el que hace economía cada día desde que se levanta hasta que se acuesta, en sus negocios, con sus compras, con sus ahorros, con sus expectativas. Identificar estas demandas es de mucha importancia no solo para el actual gobierno, sino para el siguiente y para la sociedad misma, desconocerlas, invisibilizarlas o desacreditarlas sería un error en la situación de crisis que vive el país.















































































