La tensión por los bloqueos y movilizaciones en el país escaló este lunes con la llegada a La Paz de grupos provenientes de Potosí y Cochabamba para reforzar las protestas contra el Gobierno, mientras el Ejecutivo advirtió que responderá con firmeza frente a cualquier hecho de violencia.
Marchistas que ingresaron a la sede de gobierno señalaron que su objetivo es exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz y respaldar las medidas de presión que se desarrollan en distintos puntos del país. Algunos de los movilizados llegaron portando palos y otros elementos utilizados en las protestas.
Bloqueos
Los manifestantes afirmaron que permanecerán en La Paz hasta que sus demandas sean atendidas y anunciaron que continuarán participando en marchas y concentraciones convocadas por sectores afines al evismo.
El arribo de estos grupos ocurre en medio de un escenario marcado por bloqueos de carreteras, enfrentamientos con las fuerzas del orden y denuncias del Gobierno sobre la presencia de grupos organizados detrás de los hechos de violencia registrados en las últimas semanas.
Desde el Ejecutivo, el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, advirtió que la situación cambió de nivel tras los enfrentamientos ocurridos en San Julián, donde varios efectivos policiales resultaron heridos por impactos de arma de fuego durante un operativo de desbloqueo.
La Paz
“Pasaron de la piedra a la bala”, afirmó la autoridad al referirse a los ataques sufridos por policías y militares durante los operativos para recuperar la transitabilidad en la carretera que conecta Santa Cruz con Beni.
Justiniano sostuvo que los hechos registrados ya no corresponden únicamente a manifestaciones o protestas sociales y aseguró que el Estado responderá dentro del marco legal para garantizar el orden público y la seguridad de la población.
La autoridad remarcó que el Gobierno tiene la obligación de proteger a los ciudadanos, preservar el abastecimiento de alimentos y evitar que grupos violentos impongan medidas de presión mediante el uso de la fuerza.
«Firmeza»
En ese contexto, señaló que la respuesta estatal será “firme” frente a cualquier acción que ponga en riesgo la integridad de policías, militares o civiles.
El Gobierno también expresó preocupación por la convocatoria a nuevas movilizaciones y por la presencia de grupos que, según las autoridades, buscan radicalizar el conflicto mediante acciones de confrontación.
La llegada de refuerzos a La Paz coincide con una jornada en la que continúan los bloqueos en distintas regiones del país y mientras las autoridades evalúan nuevas medidas para restablecer la circulación en las carreteras y garantizar el abastecimiento de productos básicos.
La crisis se desarrolla además en un contexto de creciente polarización política, con sectores movilizados que exigen cambios en el Gobierno y autoridades que insisten en que no permitirán acciones que vulneren el Estado de derecho o deriven en hechos de violencia.





















































































