En un país con una geografía tan diversa y compleja como Bolivia, llevar servicios financieros a todos los rincones representa un reto mayúsculo que pocas entidades han asumido con la determinación de Banco FIE. Detrás de las cifras de inclusión financiera y sostenibilidad, se esconde una sofisticada red logística y tecnológica que hace posible que esta casa financiera mantenga operaciones rentables en zonas desatendidas por el sistema financiero tradicional.
«Tenemos agencias en todas partes, parecemos un pulpo, debajo de cada piedra hay un FIE», comenta René Calvo, gerente de Negocios del Banco FIE, ilustrando la el despliegue de la entidad en el territorio nacional. Con aproximadamente 60 agencias solo en el departamento de La Paz, muchas de ellas ubicadas en zonas rurales, el banco ha apostado por una estrategia de proximidad que va contracorriente en un sector que suele concentrar operaciones en áreas urbanas de alta densidad poblacional.
Esta decisión, si bien responde a la misión institucional, implica costos operativos considerablemente más elevados. «Desde el punto de vista de rentabilidad, no es tan atractivo como otros negocios en la ciudad», reconoce Calvo. «En la ciudad puedes tener más oficiales de crédito, puedes tener agencias más grandes y los costos son menores a mantener una agencia, digamos, en Caranavi o en Palos Blancos o Coroico, Coripata, que tenemos en prácticamente todo el departamento».
Esta red de agencias permite a Banco FIE mantener un contacto directo y permanente con más de 44 mil clientes del sector agropecuario, a quienes destina una cartera de aproximadamente $us 435 millones, de los cuales $us 310 millones corresponden a microcréditos para pequeños productores campesinos.
Tecnología especializada para decisiones crediticias precisas
Uno de los mayores desafíos para la banca que opera en el sector rural es la evaluación técnica de proyectos agropecuarios. Para superarlo, Banco FIE ha desarrollado un sistema de información especializado para cada cultivo, que permite a oficiales de crédito sin formación agronómica realizar evaluaciones sólidas.
«Tenemos prácticamente fichas para cada producto: papa, por ejemplo, tenemos tomate, tenemos arvejas o habas… para cada producto que producimos, tenemos una ficha en la que tenemos más o menos el costo que se incluye, insumos, mano de obra, cuál es el precio de mercado», explica Calvo. «No todos nuestros oficiales de crédito son agrónomos. En realidad, diría muy pocos, pero sí tenemos las fichas con las que un oficial de créditos puede ir y hacer una evaluación bastante técnica del cliente».
Este conocimiento especializado permite al banco identificar oportunidades de financiamiento para tecnologías que incrementan la productividad y sostenibilidad. «Aquí en La Paz, por ejemplo, financiamos muchísimo lo que son las carpas solares. Esas carpas, que se ven en Achocalla, muchos de ellos son clientes nuestros, muchos de ellos tienen riegos distintos, incluso riego por goteo», señala el ejecutivo.
El monitoreo remoto como herramienta de gestión de riesgos
La dispersión geográfica de los clientes rurales plantea desafíos significativos para el seguimiento de los créditos y la verificación del cumplimiento de los compromisos ambientales y productivos. Para enfrentar este reto, Banco FIE ha incorporado tecnologías de monitoreo remoto que reducen la necesidad de visitas presenciales frecuentes.
«Tenemos algunas medidas, por ejemplo, satelitales. Vemos lo que van haciendo cada seis meses los clientes. Tenemos drones con los que sobrevolamos las propiedades», revela Calvo. Esta vigilancia tecnológica no solo permite verificar el cumplimiento de prácticas sostenibles, sino que también optimiza los costos operativos al focalizar las visitas presenciales en casos específicos.
El programa FIE Experto: transferencia de conocimiento como valor agregado
Más allá del financiamiento, Banco FIE ha desarrollado el programa «FIE Experto», una iniciativa que busca fortalecer las capacidades técnicas de sus clientes. «El nombre suena a que somos nosotros los expertos. No, al contrario. Lo que nosotros buscamos es que nuestros clientes sean los expertos», aclara Calvo, destacando la importancia del empoderamiento de los productores.
El programa contempla alianzas estratégicas con organizaciones especializadas. «Buscamos asociaciones, como por ejemplo en Santa Cruz podemos hablar de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) o de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz), que son las instituciones que buscan que las tierras se preserven, continúen y que en un futuro éstas sigan siendo de la calidad que tenemos hoy», explica el gerente.
Este enfoque no solo mejora las prácticas productivas, sino que también representa incentivos concretos para los clientes. «Tenemos inclusive beneficios en términos de tasa de interés. Premiamos a los clientes cuando van mejorando su capacidad técnica, cuando hacen, por ejemplo, un sistema de riego», señala Calvo. «Trabajamos muchísimo con el tema de, en los yungas, con el tema del café y del cacao, que sean orgánicos, no usan químicos, eso nosotros también premiamos con beneficio en tasa de interés».
Más allá del crédito
La presencia territorial de Banco FIE facilita la distribución de otros servicios financieros complementarios que contribuyen a la inclusión integral de las comunidades rurales. «Hoy día nosotros estamos entregando seguros a nuestros clientes en casi todas las poblaciones rurales de Bolivia», destaca Calvo, evidenciando cómo la infraestructura desarrollada para el crédito sirve como plataforma para la distribución de otros productos financieros.
El banco también ha implementado un sistema de incentivos para premiar la fidelidad y el buen comportamiento de pago. «Nosotros tenemos calificaciones internas, vamos premiando a nuestros clientes y van mejorando su calificación y en la medida en que van mejorando su calificación tienen beneficios, por supuesto, en plazos, en tasas de interés, en la agilidad con que podemos otorgar préstamos», explica el ejecutivo.
El equilibrio entre misión y rentabilidad
Aunque el modelo de negocios rural de Banco FIE no alcanza los niveles de rentabilidad de sus operaciones urbanas, la entidad mantiene su compromiso con este segmento. «La misión del banco es la que prima: el tema de inclusión social, de la inclusión financiera», destaca Calvo.
Esta visión de largo plazo ha permitido a Banco FIE convertirse en un actor sustancial del desarrollo rural boliviano. «Los bancos hemos hecho más por Bolivia que nadie», asevera Calvo. «Nosotros realmente hemos desarrollado todo lo que es el tema de cartera. Hemos abierto las puertas a las personas que vivían en áreas rurales y creo que nosotros somos un actor muy importante en el desarrollo de nuestro país».
Con una combinación de presencia territorial, tecnología especializada y un enfoque integral que va más allá del financiamiento, Banco FIE demuestra que la inclusión financiera rural, aunque desafiante desde el punto de vista logístico y económico, es una apuesta estratégica viable cuando se sustenta en sistemas operativos eficientes y una clara convicción institucional.
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