En un momento de expectativas ante la asunción del nuevo gobierno del país, los actores productivos enfrentan desafíos que requieren soluciones estructurales. El sector industrial boliviano demanda atención urgente y políticas públicas que le devuelvan estabilidad y condiciones para crecer. La escasez de divisas, los bloqueos prolongados y la incertidumbre energética han marcado un periodo de adversidad que reclama una visión de largo plazo.
Gonzalo Morales Versalovic, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), lidera la representación del sector manufacturero boliviano. Desde una institución fundada en 1931, ha sido testigo y protagonista de las transformaciones económicas del país. Bajo su conducción, la institución ha intensificado el diálogo con las bancadas departamentales y los actores políticos, promoviendo una Agenda Industrial. El ejecutivo expresa con convicción que la industrialización es la ruta hacia la prosperidad y la diversificación económica.
En esta entrevista exclusiva con Energías & Negocios, de La Razón, el presidente de la CNI plantea las expectativas del sector frente al nuevo gobierno, detallando las medidas prioritarias en el corto plazo.
– ¿Cuáles son las expectativas del sector respecto al nuevo gobierno?
El nuevo gobierno debe priorizar un plan de reactivación industrial inmediato, centrado en resolver los cuellos de botella más críticos.
A corto plazo: garantizar la provisión de carburantes, asegurar acceso a divisas, garantizar libre tránsito (en 2024 hubo más de 170 días de bloqueos), reducir aranceles para insumos industriales y eliminar trabas burocráticas.
A mediano y largo plazo: asegurar la soberanía y seguridad energética, adecuar la normativa a la realidad productiva, reformar el sistema tributario y laboral, impulsar la innovación, inversión y exportación, promover el desarrollo sostenible y fortalecer la articulación entre economía, medio ambiente y sociedad.
El desafío del nuevo gobierno será devolverle certidumbre al sector productivo y construir una agenda conjunta que ponga a la industria en el centro del desarrollo nacional.
– ¿Cuáles son los principales ejes de la Agenda Industrial de Bolivia que se viene presentando ante las bancadas de los departamentos del país?
La Agenda Industrial de Bolivia, que la Cámara Nacional de Industrias (CNI) ha venido presentando ante las bancadas departamentales y los actores políticos, se estructura sobre cuatro grandes ejes: industria nacional, economía e inversión privada, democracia y gobernabilidad, y desarrollo humano.
Primero, industria boliviana. La industria nacional es un actor estratégico en el desarrollo económico del país, generando empleo formal, inversión, recaudaciones tributarias, exportaciones y divisas. Además, contribuye al abastecimiento de productos esenciales para las familias bolivianas en condiciones de calidad y precios competitivos.
Segundo, economía e inversión privada. Más allá de ideologías, proponemos un modelo económico que garantice estabilidad macroeconómica, fomente la inversión privada y otorgue certidumbre jurídica. Bolivia necesita políticas públicas que atraigan capital productivo y fortalezcan el aparato industrial.
Tercero, democracia y gobernabilidad. Desde la CNI entendemos que la institucionalidad democrática y el Estado de Derecho son pilares del desarrollo sostenible. Es imperativo jerarquizar el servicio público, fortalecer las instituciones y garantizar reglas claras y estables.
Cuarto, desarrollo humano. La prosperidad de un país se mide también por la calidad de vida de su gente. Planteamos políticas que aseguren jubilaciones dignas, educación orientada a la productividad y servicios de salud de calidad, preservando siempre la dignidad humana
El Bicentenario debe marcar un punto de inflexión: un país que fortalezca su democracia y su industria, de manera complementaria y sostenida.
– ¿Cuáles son las leyes más urgentes que deben implementarse y cuáles las que deben modificarse o anularse?
El nuevo ciclo político requiere una armonización del marco normativo con la realidad productiva e industrial del país.
De manera estructural, sería necesario abrir un debate sobre una reforma parcial de la Constitución Política del Estado, con el fin de revisar temas como el modelo económico, el rol del Estado, las condiciones para la inversión extranjera y la garantía irrestricta de la propiedad privada.
Mientras ello ocurre, urge replantear leyes estratégicas: Ley de Electricidad, Ley Minera, Ley de Hidrocarburos, Ley de Agroindustria y Ley de Turismo. Todas deben adaptarse a una visión de desarrollo que incentive la inversión privada y la competitividad.
Asimismo, es prioritario reformar el sistema tributario, la legislación aduanera y el Código Penal (en lo relativo a los bloqueos), así como actualizar el Código de Comercio, la Ley de Arbitraje y Conciliación, y abrogar normas que desincentivan la inversión como la Ley de Empresas Sociales.
En síntesis, Bolivia necesita un marco legal moderno y coherente con su realidad industrial.
– ¿De qué tratan los cinco proyectos de ley que impulsa la CNI?
Los cinco proyectos que impulsa la CNI buscan fortalecer los sectores estratégicos para el desarrollo productivo del país:
- Ley de Electricidad: busca garantizar seguridad y sostenibilidad en el suministro eléctrico, reduciendo costos y mejorando la competitividad industrial.
- Ley Minera: promueve inversión responsable, formalización y encadenamiento productivo entre minería e industria manufacturera.
- Ley de Hidrocarburos: plantea asegurar el abastecimiento de gas y combustibles para la industria, incentivando la exploración y producción nacional.
- Ley de Agroindustria: fomenta cadenas productivas integradas, valor agregado, innovación y sostenibilidad.
- Ley de Turismo: impulsa este sector como complemento de la diversificación económica, con mejores incentivos a la inversión y promoción internacional.
Estas iniciativas buscan crear las condiciones normativas para una economía diversificada y un aparato productivo competitivo.
– ¿Qué diagnóstico hace la CNI sobre la situación actual del sector manufacturero en el país?
El sector industrial ha atravesado un periodo de gran adversidad. La escasez de divisas, las dificultades para importar insumos, las restricciones a las exportaciones, los bloqueos prolongados y la incertidumbre energética han afectado su competitividad y estabilidad.
A pesar de ello, la industria boliviana sigue siendo columna vertebral de la economía nacional. En 2024: aportó el 16% del PIB, representó el 10% de la inversión privada total, generó el 22% de las exportaciones no tradicionales, contribuyó con el 17% de las recaudaciones tributarias, demandó el 18% del crédito bancario, ocupó al 12% de la población laboral (más de 600 mil empleos), y consumió el 25% de la energía eléctrica y el 26% del gas natural del mercado interno.
Desde su fundación en 1931, la CNI sostiene que la industria es la ruta del desarrollo y el motor de la prosperidad nacional.
– ¿Cómo se plantea la CNI el relacionamiento con el Estado para los próximos cinco años?
Visualizamos un relacionamiento basado en la cooperación estratégica, orientado a generar políticas públicas concertadas, estables y previsibles. Nos planteamos como un actor propositivo y un aliado para el desarrollo. No nos limitaremos a ser un espacio de consulta, sino que buscaremos anticiparnos a los desafíos, llevando al más alto nivel propuestas concretas y técnicas que contribuyan a la formulación de políticas públicas.
Queremos un Estado y un gobierno que escuche y dialogue con el sector privado, que promueva la diversificación productiva y la sostenibilidad, agregue valor a nuestros recursos naturales y genere encadenamientos productivos, reconociendo que solo mediante una alianza público-privada sólida se logrará crecimiento con empleo y bienestar para todos.
La CNI se presenta ante el nuevo quinquenio no como una contraparte, sino como un puente entre el sector productivo industrial y el Estado. Estamos convencidos de que el desarrollo de Bolivia es tarea de todos. Un sector industrial fuerte, pujante y con visión de futuro es el mejor socio para un gobierno que busque generar empleo digno, soberanía productiva y bienestar para todas las bolivianas y bolivianos.
– Finalmente, ¿cuál es su visión sobre la importancia estratégica de la industria en la recuperación económica del país?
Ser industrial en Bolivia es motivo de orgullo. La industria no solo produce, sino que transforma materias primas, vidas y el futuro del país.
El sector manufacturero es clave para la recuperación económica, porque genera empleo formal, valor agregado, innovación tecnológica y encadenamientos productivos que impulsan otras actividades.
La industria es la palanca que puede reactivar la economía nacional y construir una Bolivia más diversificada, resiliente y competitiva en el escenario global.




















































































