Después de conocerse los resultados de la segunda vuelta de las elecciones generales que declaraban a Rodrigo Paz del Partido Demócrata Cristiano (PDC) como presidente electo, las redes sociales se llenaron de discursos de odio con contenido discriminatorio
Muchos de estos comentarios fueron realizados por un sector de la población que apoyaba al candidato de la alianza Libertad y Democracia (Libre) Jorge Tuto Quiroga, quien perdió el balotaje con el 45,04% del escrutinio. Al respecto, Carlos Macusaya, escritor y ensayista señaló que sería un error calificar estas expresiones como “circunstanciales”, pues responden a elementos que son parte de la vida cotidiana del país.
“Yo comparo esto con el 2019, antes de la renuncia (a la presidencia) de Evo Morales. Muchos sectores movilizados tenían expresiones de racismo, pero trataban de camuflarlas. Decían por ejemplo ‘No digas indio de mierda, di masista’. Tengo la sensación de que en la frustración de que no haya ganado Tuto, ese racismo que estaba contenido, encontró vía libre y salió como una especie de desahogo principalmente”, explicó en entrevista con Piedra, Papel y Tinta de La Razón.
Según el escritor, esto se debió a que una parte del electorado que usualmente solía apoyar al Movimiento al Socialismo (MAS), apoyó, en esta ocasión al binomio Paz-Lara.
‘Reconocer lo que somos’
Para la politóloga Natalia Aparicio, esto se debe a que Bolivia no ha pasado por un proceso de “sinceramiento”, el cual requiere de cierta madurez social y política que implica el reconocimiento de igualdad entre todos los bolivianos. “No podemos vernos al espejo y reconocer lo que somos. Es más, lo que se intenta es negarlo, no ver y no entender cómo está compuesto nuestro país”, señaló.
De acuerdo con Aparicio, este no es un problema exclusivo de Bolivia, sino que se ha presentado históricamente en regiones de Latinoamérica, por la idea de una supuesta “superioridad blanca europea”, la cual también ha sido difundida en la esfera digital.
“Esta idea simplista de que lo zurdo, lo indio, lo cholo, lo ignorante y lo salvaje viene en combo. Está instalándose en lo digital, y por supuesto que es reduccionista y simplista. Lamentablemente Bolivia también está siendo parte de esto y por estos comentarios están volviendo a salir”, señaló la politóloga.
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Voto calificado
Uno de los discursos que cobraron fuerza luego del balotaje fue el de reestablecer el voto calificado o censitario, que defiende la idea de que el sufragio debería ser un derecho al cual solo ciertos sectores privilegiados podrían acceder. Este sistema de votación estuvo instalado en el país hasta 1952, año en el que se promulgó el voto universal.
“Tuto Quiroga decía que vivimos 14 años de dictadura cuando estaba en 2019, refiriéndose a los gobiernos de Evo Morales. Estaba insinuando que, por lo tanto, el voto identitario, étnico e indígena de la mayoría que puso Evo Morales en la presidencia, no debería valer. La idea del voto censitario es una apuesta defensiva de ciertos sectores ante la pérdida de espacios de poder frente a esos otros que son calificados como inferiores, relacionado con movimientos sociales, indígenas y sectores populares”, reflexionó Macusaya.
Siguiendo la misma línea, Aparicio resaltó la ironía de que sectores autodenominados «liberales» defiendan este sistema del voto censitario en pleno siglo XXI. “Me parece que ahí tendría que haber una urgente revisión de conceptos y de historia política. Veíamos a personajes, que culpan a Víctor Paz Estenssoro con la Revolución del 52, como si antes Bolivia hubiese sido el país de las maravillas”, apuntó.
Consumir otros contenidos
La politóloga, remarcó la necesidad de consumir contenidos variados en redes sociales, que muestren ideas y posturas de diferentes corrientes ideológicas y políticas para evitar sesgos de confirmación.
“Muchos autores en la ciencia política hablan sobre la política en la esfera digital y se habla de una coproducción hecha por el usuario, el creador de contenido y el algoritmo. Creo que es necesario llenar las redes sociales de otro tipo de contenido, para que se empiece a hablar de otros temas y se pueda poner en la agenda política otros temas que son ajenos, digamos, al hegemónico”, indicó.
Macusaya remarcó la necesidad de un cambio en la educación, sobre todo en el manejo de plataformas digitales. “Hace falta como una especie de proceso de formación, educación sobre el consumo de redes. Mucho del contenido que vemos muchas veces, no necesariamente es educativo. La gente está expuesta a contenidos sobre resultados electorales o fraudes y sin embargo no es una persona que tenga la capacidad de discernir entre distintos elementos y los reproduce muchas veces por inocencia o por un trabajo de operación política”, finalizó.





















































































