Las autoridades estadounidenses han ubicado a 146.000 menores que entraron en los últimos años de forma ilegal y sin acompañamiento en el país, pero aún faltan 300.000 para localizar, declararon este jueves miembros del gobierno de Donald Trump.
El número de indocumentados que entró en Estados Unidos a lo largo de la presidencia del Joe Biden (2017-2021) es objeto de polémica en Estados Unidos.
Unos 52 millones de inmigrantes (nacidos fuera de Estados Unidos) viven actualmente en el país, de acuerdo al centro de análisis Pew Center, con datos oficiales de agosto de 2025.
Récord
Unos 14 millones están en situación irregular, un récord, según datos de 2023.
«Hemos encontrado a 146.000 chicos hasta ahora. Aún tenemos a cerca de 300.000 desaparecidos», declaró en rueda de prensa el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin.
Según el gobierno, la mayoría de los menores estaban en hogares de acogida, donde eran enviados de forma provisional tras ser detenidos por las fuerzas del orden.
Según la directora interna de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR), Angie Salazar, se identifican «más de 81.000 direcciones que fueron utilizadas repetidamente para acoger a niños».
En muchos de hogares esas las familias de acogida tenían menores a su carga.
Sin detallar cuántos, el responsable afirmó además que algunos de los 146.000 menores identificados sufrieron abusos sexuales, algunos cometieron crímenes y otros fallecieron.
Las autoridades del gobierno anterior «permitieron que patrocinadores sin verificar vinieran a recoger a 450.000 niños en nuestras fronteras», acusó Mullin.
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Informe
De acuerdo a un informe interno del DHS de marzo de 2025, «de los 448.820 menores no acompañados que ICE (la agencia de control migratorio) transfirió a la ORRR entre 2019 y 2023».
Los menores que ahora son adultos están en proceso de deportación.
Mullin afirmó que actualmente sólo hay una instalación, en Texas, para acoger a familias con menores que ingresan ilegalmente por el sur, porque los controles reducen el problema.
Las redadas en ciudades como Los Ángeles o Mineápolis provocaron muertos durante las protestas ciudadanas, pero el gobierno federal asegura que esas grandes operaciones policiales comenzarán próximamente en ciudades santuario como Nueva York.





















































































