Un yate registrado en el Reino Unido que se encontraba en el canal de la Mancha, fuera de aguas británicas, reportó «disparos de advertencia» por parte de un navío ruso, dijo a la AFP una fuente de defensa británica este martes.
Rusia afirmó que uno de sus buques de guerra, el Almirante Grigoróvich, efectuó el martes disparos de advertencia en dirección a un «yate de vela» llamado Bright Future, porque se acercaba «peligrosamente», afirmó Moscú.
«Con el fin de atraer la atención de la tripulación del yate, se lanzaron bengalas de señalización y se emitieron señales sonoras. A pesar de estas medidas, la embarcación continuó con su peligroso acercamiento», señaló el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado.
Luego de esto, «el comandante de la fragata decidió efectuar disparos de advertencia en dirección a la embarcación utilizando las armas ligeras del buque», agregó.
Al parecer, el incidente tuvo lugar a unos 40 kilómetros al sur de la isla de Wight.
El Ministerio de Defensa del Reino Unido coincidió en que el Grigoróvich «efectuó disparos de advertencia».
«Tras varios intentos de ponerse en contacto con un buque británico en el canal, el Grigoróvich efectuó disparos de advertencia. Estos no se dirigieron contra el buque y fueron un intento de evitar una posible colisión», señaló el Reino Unido en una actualización sobre el incidente.
Incidente aislado
El ministerio insistió en que se trató de un incidente «aislado» no relacionado con la interceptación de un buque ruso por parte del Reino Unido durante el fin de semana.
Según la fuente de defensa británica, la fragata rusa «estaba a la deriva en lugar de maniobrar por sus propios medios, lo que podría haber hecho que se sintiera más vulnerable».
El hecho también coincidió con la reunión de los líderes del G7 en el este de Francia, que el martes acordaron intensificar la presión sobre Rusia para poner fin a más de cuatro años de guerra contra Ucrania.
Por su parte, el yate afirmó que un buque de la Marina rusa efectuó los disparos de advertencia a una distancia aproximada de 450 metros.
La embarcación británica, que continúa su travesía tras una visita de verificación del estado de la tripulación por parte de una lancha enviada desde el buque HMS Tyne, no informó de heridos ni daños.
Londres ha sancionado a centenares de embarcaciones sospechosas de pertenecer a la «flota fantasma» rusa, compuesta principalmente por viejos petroleros.





















































































