Dicen que en el país ha habido peores días que los que estamos viviendo. Recurro a la memoria, que en mi caso tiene años respetables y puedo afirmar que no hemos tenido tantos días de bloqueo, con tantos días sin gasolina, sin diésel, sin abastecimiento de carne de res, de pollo, sin verduras, sin leche.
En todo el país se sienten las consecuencias de un problema que no fue frenado en sus inicios, que se dejó avanzar pensando que se auto solucionaría, por cansancio o desesperación. Se alimentó de la falta de diálogo oportuno entre las organizaciones sociales y el gobierno. Los desencuentros o las convocatorias a destiempo sin señalar el lugar, la fecha y la hora exactos, desencadenaron en bloqueos, callejones sin salida.
Un lado del conflicto arguye que durante las elecciones les ofrecieron el cielo y la tierra, que en 6 meses de gobierno no cumplieron. Por el lado gubernamental dicen que están cumpliendo con lo prometido. Lo concreto es que la ilusión fue muy grande por un lado y por el otro no midieron sus ofertas electorales, ni dimensionaron el plazo en que prometieron ejecutarlas. Quizás hubo mucha improvisación porque ganar no estaba en sus planes.
Los mensajes presidenciales, emitidos durante los conflictos entre mayo y junio 2026, dejaron más incertidumbres que certezas. Quedan como inconclusos o desorientados. Anuncian reducción del salario presidencial, o los millones que se invertirán en losetas, pero nada que permita a la gente vislumbrar la salida a la crisis que vive el país.
Cada mañana parece ser un llamado a la libre iniciativa para sobrevivir. En su última intervención el presidente Rodrigo Paz, dijo que “Si alguien entra a tu casa, si alguien viola a tu hija, si alguien te roba, tú le pides al Estado que te proteja y el Estado tiene que actuar para proteger a los bolivianos y bolivianas”. El señor presidente se olvida que proteger significa también prever… Porque si entran a mi, casa, si violan a mi hija o si me roban es porque el Estado no me protegió, no actuó a tiempo.
No somos los ciudadanos quienes tenemos que actuar unos en contra de otros. Tampoco las autoridades deben permanecer inertes. Pronto será un mes y medio de conflicto. Las consecuencias son como eslabones que aumentan día a día. La cadena que se está construyendo nos tendrá por años encadenados.
















































































