Hoy domingo se resolverá la incertidumbre electoral en Perú con el balotaje entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. La contienda política ha desatado las ansiedades y expectativas inversores, calificadoras y líderes de la industria minera mundial.
«Hubo un fuerte deterioro impulsado principalmente por la incertidumbre electoral y el temor a un cambio radical en la forma en que se gobierna el país», declaró el exministro de Finanzas Luis Miguel Castilla. Los mercados lo confirman: desde la primera vuelta del 12 de abril, el sol peruano ha sido la moneda de peor desempeño en América Latina. Muchos analistas coinciden al señalar el ascenso de Sánchez como factor principal.
Las apuestas son cuantiosas. La presidenta de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Julia Torreblanca, advirtió que una mayor carga tributaria podría desalentar la inversión. La cartera de proyectos mineros peruanos suma unos $us 63.000 millones. El 70% de los cuales corresponde a proyectos cupríferos en las regiones andinas del sur del país.
Expectativas
Las calificadoras establecen un diagnóstico diferenciado. Moody’s Ratings señaló que una victoria de Sánchez tendría más probabilidades de desencadenar cambios de política capaces de debilitar la confianza inversora y la solidez fiscal. Un triunfo de Fujimori preservaría probablemente el marco macroeconómico actual y la estabilidad crediticia. No obstante, advirtió que independientemente del ganador, la falta de una coalición mayoritaria en el Congreso complicará los esfuerzos para impulsar cambios. Por su parte, Fitch Ratings alertó sobre escenarios de política económica significativamente distintos para las empresas, especialmente en minería, petróleo, gas e infraestructura.
El trasfondo político agrava todo. Perú acumula desde 2018 una inestabilidad crónica: los ocho mandatarios que sucedieron a Pedro Pablo Kuczynski tampoco completaron su período de gobierno. Los inversores de cartera se han vuelto insensibles al drama político peruano, pero las métricas crediticias se han mantenido notablemente estables a lo largo de casi una década de caos.
Perú es el segundo productor mundial de cobre.




















































































