Einar Chalco Huanca no tenía equipo cuando decidió ir al InnovaHack 2026, pero tenía algo mucho más importante: una comunidad que fue la simiente de NexoLab. Había conocido a sus futuros compañeros en un evento de Builders en La Paz, una red de jóvenes que trabaja con inteligencia artificial y blockchain. Conversando, descubrieron intereses en común. Querían crear algo juntos, participar en hackatones y, eventualmente, fundar una startup. El InnovaHack en Santa Cruz era la oportunidad concreta que estaban buscando.
«Nos apasionó esa idea de poder ir a este tipo de eventos», cuenta Chalco, estudiante de Ingeniería Industrial y representante de NexoLab. Este es el equipo que se coronó ganador del InnovaHack 2026. El evento fue organizado por Santa Cruz Innova, la agencia de innovación de Cainco. Se celebró el 30 y 31 de mayo en instalaciones de la UPSA y reunió a 230 jóvenes en 40 equipos multidisciplinarios. Trabajaron durante 48 horas continuas para resolver desafíos reales planteados por seis empresas e instituciones.
Inicios de una aventura
NexoLab llegó a Santa Cruz con seis integrantes: cuatro de La Paz, dos de Santa Cruz. Son jóvenes provenientes de carreras tan diversas como Ingeniería de Sistemas, Ingeniería Industrial y Gestión del Turismo. Era su primera vez compitiendo juntos. No venían con experiencia acumulada como equipo, sino con algo más difícil de replicar: buen ánimo y decisión. «Creo que funcionó justamente la comunicación y las ganas que tenían cada miembro de ir a esta aventura», recuerda Chalco.
Habían postulado primero al desafío de BancoSol, por afinidad con el sector bancario. La organización les asignó Hipermaxi unos días antes del evento. Tiempo suficiente para investigar, pero no demasiado. «Tratamos de investigarlo con la mayor cantidad de información que pudimos», dice el representante. Ya con el reto presentado el sábado por la mañana, el equipo afinó su diagnóstico hablando directamente con el responsable de atención al cliente de la empresa, presente en el evento. De esa conversación salió la información que les permitió identificar el problema en su raíz.
La solución fue un agente inteligente integrado al Portal de Proveedores de Hipermaxi. Vía voz y texto, el sistema guía a los usuarios en sus procesos operativos a partir de una base de conocimiento construida con manuales internos de la empresa.
La ejecución técnica fue tan heterogénea como el equipo. Chalco trabajó con Gemini para construir fuentes de información. Otro integrante usó GPT para mapear la competencia y las barreras del proyecto. Un tercero programó el backend con Claude. El frontend, es decir, toda la experiencia de usuario, corrió por cuenta de Codex. Todo quedó almacenado en GitHub para registrar pruebas, validaciones y corridas que luego presentaron al jurado. «Fue una combinación de diferentes herramientas», resume Chalco.
Trabajo en equipo
Lo que el equipo aprendió en esas 48 horas no fue solo técnico. «No tanto en inteligencia artificial, sino en trabajo en equipo y en crear algo que sea funcional y responda a las necesidades de los clientes», explica. Es precisamente eso lo que el InnovaHack busca instalar en el ecosistema boliviano. Paola Navarro, jefa de Santa Cruz Innova de Cainco, lo describe con claridad. «Buscamos ser el puente entre el talento, las ideas, la academia y las empresas. Que los desafíos reales se traduzcan en soluciones concretas», señaló.
NexoLab no se detuvo con el premio. Chalco Huanca cuenta que varios integrantes del equipo se quedaron unos días más en Santa Cruz, donde conocieron a otros participantes del evento y ya están postulando a la convocatoria de innovación de impacto social de Santa Cruz Innova. También tienen en la mira un hackatón de Google que se realizará en La Paz. Y el objetivo de fondo no ha cambiado: convertir al equipo en una startup. «Estamos viendo la forma de buscar socios para hacer crecer al equipo», anticipa Chalco.
Un grupo que no existía hace tres meses. Cuarenta y ocho horas de trabajo continuo. Y una solución que convenció a jueces empresariales y técnicos por igual. En Bolivia, algo está cambiando en el ecosistema de innovación y está sucediendo desde la base juvenil.




















































































