La huelga de hambre instalada por ocho legisladores en demanda de un diálogo nacional concluyó este lunes sin resultados concretos. Después de 13 días de ayuno, los parlamentarios decidieron levantar la medida al considerar que el Gobierno “no mostró” interés en atender sus pedidos ni abrir espacios de negociación.
Aunque el Gobierno invitó en múltiples ocasiones a los movilizados, quienes se resistieron a asistir.
La senadora del Partido Demócrata Cristiano (PDC) Ana María Crispí afirmó que la protesta buscó promover una salida pacífica a la crisis que atraviesa el país, pero aseguró que ninguna autoridad respondió a las solicitudes presentadas durante casi dos semanas.
“Hemos arriesgado nuestras vidas y el Gobierno se mantuvo sordo, ciego y mudo ante el pedido de diálogo”, declaró la legisladora.
Según Crispín, la medida tuvo un carácter pacífico y no pretendió afectar a la población. Explicó que los huelguistas continuaron con sus labores legislativas mientras mantenían la protesta y aguardaban una convocatoria para discutir alternativas a la crisis.
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La senadora argumentó que la falta de respuesta dejó en evidencia la ausencia de voluntad política para construir consensos en un momento de conflictividad social y los bloqueos que afectan a distintas regiones del país.
“Con esta huelga demostramos que ante una protesta pacífica el Gobierno se hace sordo, ciego y mudo”, insistió.
La legisladora afirmó que el grupo asumió riesgos personales para llamar la atención sobre la necesidad de encontrar soluciones concertadas, pero reconoció que la protesta concluyó sin alcanzar su principal objetivo.
Tras levantar la huelga, los parlamentarios anunciaron que analizarán nuevas medidas políticas para insistir en la búsqueda de acuerdos que permitan enfrentar la crisis.





















































































