El diputado del Partido Demócrata Cristiano (PDC) Manolo Rojas afirmó este jueves que la misión de ciudadanos argentinos que llegó al país con el argumento de realizar una labor de observación en derechos humanos incurrió en actos de injerencia y aseguró que algunos de sus integrantes ingresaron a Bolivia como turistas, pese a desarrollar actividades de carácter político.
“Ellos no pueden, ningún extranjero puede venir a arrogarse la acción de derechos humanos. Esto requiere un visado y un pasaporte especial”, dijo el legislador, que además respaldó las actuaciones de la Dirección General de Migración y del Ministerio de Gobierno.
Rojas señaló que la Cancillería respondió formalmente a las consultas realizadas por la Asamblea Legislativa y confirmó que la exdiputada argentina María Rosa Martínez y otros integrantes de la delegación declararon en Migración que ingresaban al país en calidad de turistas.
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El diputado calificó a los visitantes como “políticos izquierdistas disfrazados de derechos humanos”. Además, afirmó que existen denuncias de que algunos miembros de la delegación habrían pernoctado en instalaciones de la Asamblea Legislativa, específicamente en una comisión presidida por la diputada Patiño.
“Ya se están haciendo las acciones para que se haga una investigación transparente. Si estas personas han dormido en la comisión, ante los ojos de la justicia eso se llama uso indebido de bienes del Estado”, advirtió.
Informó que la bancada del PDC decidió remitir el caso al Comité de Ética e incluir en la denuncia a la diputada Patricia Patiño y a la senadora Ana Crispín por las invitaciones que habrían cursado a la delegación extranjera.
Hace un par de días, un grupo de legisladores y activistas argentinos intentó ingresar al país para verificar denuncias sobre presuntas vulneraciones de derechos humanos durante los casi 50 días de bloqueos y conflictos en Bolivia.
La delegación aseguró que buscaba recabar información sobre fallecidos, detenidos y supuestos casos de tortura; sin embargo, el Gobierno cuestionó su ingreso y argumentó que no cumplía con los requisitos diplomáticos necesarios para desarrollar ese tipo de actividades.
Rojas rechazó las denuncias realizadas por la misión y afirmó que las versiones sobre muertes y torturas generan alarma y afectan la imagen internacional del país. “Esas afirmaciones son temerarias porque provocan especulación en la población”.





















































































