Un sujeto identificado como Amador M. A. junto a un ciudadano boliviano realizando trámites en oficinas de Migración, de Santa Cruz de la Sierra, sería uno de los reclutadores de jóvenes bolivianos que fueron llevados con engaños a combatir en la guerra entre Rusia y Ucrania.
Para los familiares de los jóvenes que viajaron a Rusia, estas imágenes refuerzan la versión de que esta persona habría sido uno de los principales operadores de una presunta red dedicada a reclutar ciudadanos bolivianos.
Según los testimonios, Amador, junto a J. L., sería uno de los encargados de captar personas mediante recomendaciones boca a boca, aprovechando vínculos de confianza entre familiares, amigos y vecinos. La oferta es para viajar a Rusia con la promesa de recibir ingresos de miles de dólares.
Los denunciantes aseguran que ambos no solo convencían a los interesados, sino que también los acompañaban durante los trámites migratorios para facilitar su salida del país.
Otro dato que genera preocupación es que, de acuerdo con la información proporcionada por los familiares de los reclutados, incluso un familiar de Amador M.A. también habría viajado a Rusia, lo que, demostraría el nivel de confianza que generaba para persuadir a las personas a aceptar la propuesta.
De acuerdo con la denuncia, los reclutadores operaron principalmente en la comunidad de Rincón de Palometas, en la provincia Sara, al norte de Santa Cruz, desde donde al menos diez jóvenes habrían viajado a Rusia.
Una mujer reveló que un grupo de personas llegó hasta el lugar donde viven y que se reunieron no solo con su pareja, sino también con otros comunarios a los que les prometieron trabajos de construcción, albañilería, plomería y guardias de seguridad, pero al llegar allá, se le comunicó que fueron contratados para la guerra que libran con Ucrania.
“Estas personas llegan al pueblo con esta propuesta de trabajo, son bolivianos y ofrecieron una buena suma de dinero. En ningún momento les dijeron que iban a ir al cuartel, a la guerra. No hubo eso, les dijeron que podían elegir entre los otros trabajos y les iban a pagar 16.000 dólares”, revelo a Unitel en una entrevista.
En su relato, contó que firmaron un contrato, que estaba en ruso, y que “recién allá le dijeron que era para la guerra”. A esto agregó, que en principio le dijeron que “estarían por seis meses, después que sería por un año y luego, hasta que acabe la guerra”.
Asimismo, informó que su marido partió en compañía de otros familiares el 8 de marzo y que al principio sí se comunicaba con ella, pero que después no hubo más contacto.





















































































