Argentina afrontó el pasado jueves 9 de julio el mayor vencimiento de deuda del año: $us 4.385 millones. El monto corresponde a los bonos Bonares y Globales, divididos entre amortizaciones de capital ($us 2.691 millones) e intereses ($us 1.693 millones). El pago se concretó sin emitir deuda en los mercados globales. Una señal clara de la estrategia financiera del gobierno de Javier Milei de cara al exigente calendario de 2027.
Para cubrir el compromiso, el Tesoro combinó $us 3.900 millones depositados en el Banco Central con créditos por $us 3.200 millones. Estos últimos fueron acordados con BBVA, Santander y Deutsche Bank, respaldados por garantías del Banco Mundial y el BID. «Va a haber exceso de reservas», anticipó el ministro de Economía, Luis Caputo. Sobre un eventual regreso a Wall Street, «para nosotros es una opción más, no un objetivo», aseveró.
El mercado convalidó la estrategia. El riesgo país cayó a 408 puntos básicos, su nivel más bajo desde abril de 2018. El Gobierno anunció un nuevo bono en dólares bajo ley local, el Bonar 2029, para facilitar la reinversión de los cupones.
El desafío mayor está en el horizonte: en 2027, año electoral, vencen más de $us 23.000 millones de capital en moneda extranjera, según cifras del FMI. Los analistas reconocen avances, pero marcan el riesgo político. «No hay forma de endulzarlo», señaló Alejo Czerwonko, de UBS Global Wealth Management, sobre unos vencimientos que coinciden con una elección decisiva. Desde Moody’s, Jaime Reusche observó que «los flujos de financiamiento se están volviendo mucho más cómodos para el soberano». Sin embargo, advirtió que el punto de inflexión exportador llega justo alrededor de los comicios. El FMI, por su lado, habló de «riesgos” pese a considerar sostenible la deuda




















































































