El robo registrado en el templo del ‘Niño Sikimira’, en el municipio de Villa Gualberto Villarroel, generó indignación y preocupación en la población, luego de que delincuentes sustrajeran joyas, dinero y ofrendas de gran valor simbólico y económico. Las cámaras de seguridad muestran a dos hombres en motocicleta, quienes habrían forzado el ingreso al santuario.
El alcalde del municipio, Alan Gálvez, confirmó el hecho y anunció que la denuncia fue presentada ante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) y a la Gobernación para su investigación.
Según el reporte preliminar, los autores del hecho habrían ingresado al municipio en la madrugada, transitando por Villa Rivero y Tacachi, hasta llegar al templo.
Las cámaras de seguridad muestran a dos sujetos en motocicleta. Uno de ellos habría permanecido en el exterior, mientras el otro ingresó al templo tras forzar la puerta y romper el vidrio de protección de la imagen religiosa, de acuerdo a las declaraciones de la autoridad.
En las imágenes se observa a los mismos individuos retirándose con una bolsa con los objetos robados.
Robaron varias joyas
El alcalde informó que los delincuentes se llevaron diversas piezas de oro donadas por devotos, entre ellas cadenas, anillos, crucifijos y una cuna de oro, además del dinero en efectivo acumulado en el santuario.
“Son varias piezas, todo es de oro puro donado hace años”, señaló la autoridad, al estimar que el valor de lo sustraído alcanzaría aproximadamente un millón de bolivianos.
También se reportó la pérdida de entre 15 mil y 20 mil bolivianos en efectivo, además de dólares y euros, ofrendas de algunos de los fieles. Pese al robo de las ofrendas, la imagen del ‘Niño Sikimira’ no fue sustraída. Sin embargo, fue encontrada en el interior del templo con una mancha de sangre, hecho que también es parte de la investigación. Las autoridades municipales señalaron que el robo habría sido planificado y ejecutado de manera organizada.
El alcalde recordó que este es el tercer hecho delictivo registrado en el santuario, aunque destacó que es el primero con estas características de violencia y magnitud. El hecho ocurre a pocos meses de la festividad principal del 28 de agosto.





















































































