- 1 de cada 16 personas consumió alguna sustancia en el último año. Crecen la cocaína, la ketamina y los opioides sintéticos, mientras persisten graves brechas en prevención y tratamiento.
- La UNODC validó el 93,3% de la droga ilegal incautada y destruida en Bolivia durante 2025, superando la meta prevista. El informe destaca transparencia, coordinación institucional y retos en tecnología.
El consumo de drogas continúa creciendo en el mundo y sus consecuencias ya no pueden entenderse únicamente como un problema individual. Detrás de cada estadística existen familias afectadas, sistemas de salud bajo presión y comunidades que enfrentan mayores niveles de violencia, enfermedades y exclusión social.
Esa es una de las principales conclusiones del Informe Mundial sobre Drogas 2026, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), que presenta un panorama preocupante sobre la evolución del fenómeno y advierte que el mercado ilegal continúa adaptándose e innovando con rapidez.
Actualmente, una de cada 16 personas en el mundo consumió algún tipo de droga durante el último año, una cifra que refleja el crecimiento sostenido del consumo a nivel global. Este incremento responde al aumento de la población, a una mayor disponibilidad de información y a mejores sistemas de recopilación de datos, aunque también evidencia que el problema continúa expandiéndose. El cannabis sigue siendo la droga más utilizada, seguido por los opioides.
Los adolescentes, una población vulnerable
El informe recuerda que la adolescencia representa una etapa crítica del desarrollo humano. Durante estos años, el cerebro continúa formándose, por lo que el consumo de sustancias puede afectar procesos relacionados con la memoria, el aprendizaje, la toma de decisiones y el control emocional.
Aunque algunos países de altos ingresos reportan una disminución en el consumo de cannabis entre adolescentes y un aumento en la percepción de sus riesgos, la prevalencia sigue siendo elevada y comparable con la de la población adulta. La prevención temprana continúa siendo una de las herramientas más eficaces para evitar futuras adicciones.
Una realidad más difícil para las mujeres
El estudio también pone en evidencia una realidad poco visibilizada. Si bien los hombres consumen drogas aproximadamente tres veces más que las mujeres, ellas enfrentan consecuencias más severas.
Las mujeres desarrollan dependencia con mayor rapidez, encuentran mayores obstáculos para acceder a tratamientos especializados y soportan una carga más pesada de consecuencias sociales, familiares y sanitarias. Esta desigualdad demuestra la necesidad de políticas públicas que incorporen un enfoque de género en la atención y prevención del consumo problemático.
La mayoría de quienes necesitan ayuda no la recibe
Uno de los datos más preocupantes del informe es que la mayor parte de las personas con trastornos por consumo de drogas permanece sin tratamiento.
Las barreras económicas, sociales, culturales y de acceso impiden que millones de personas reciban atención oportuna, lo que incrementa el riesgo de enfermedades, sobredosis y deterioro de su calidad de vida. Para la UNODC, ampliar la cobertura de los servicios de salud y fortalecer la prevención constituye una prioridad internacional.
Una carga que también se refleja en la salud pública
Las consecuencias trascienden el consumo mismo. Durante 2023, alrededor de 500.000 personas fallecieron por causas relacionadas con las drogas, principalmente debido a enfermedades hepáticas vinculadas con la hepatitis C.
Además, el consumo provocó la pérdida de casi 30 millones de años de vida saludable, como resultado de discapacidades permanentes o muertes prematuras, siendo los trastornos asociados a los opioides una de las principales causas de esta carga sanitaria.
La cocaína sigue ampliando su presencia en el mundo
El mercado de la cocaína continúa creciendo tanto en producción como en distribución.
Las organizaciones criminales movilizan cantidades cada vez mayores hacia mercados tradicionales y nuevos destinos, mientras aparecen patrones de consumo más intensivos y segmentos de población que anteriormente no registraban niveles significativos de uso. Este escenario confirma que la expansión del narcotráfico continúa siendo uno de los principales desafíos para la seguridad internacional.
Nuevas drogas, mayores riesgos
El informe también advierte sobre el rápido crecimiento de la ketamina fuera de sus usos médicos y la aparición constante de nuevas sustancias psicoactivas.
Solo en 2024 se registró un número récord de estas sustancias en el mercado mundial, principalmente estimulantes sintéticos, cannabinoides sintéticos y nuevos opioides sintéticos. Entre ellos destacan los nitazenos, compuestos cuya potencia puede superar incluso a la del fentanilo y que ya están provocando emergencias sanitarias y fallecimientos en distintos países.
El cannabis cambia, y también cambian los desafíos
La regulación del cannabis para uso no medicinal en países como Canadá, Uruguay y varias jurisdicciones de Estados Unidos ha transformado el mercado.
La competencia entre mercados legales e ilegales ha impulsado una mayor diversidad de productos y concentraciones de THC, mientras que el tráfico se ha vuelto cada vez más intrarregional. Al mismo tiempo, diversos estudios muestran un cambio en la percepción pública sobre sus posibles efectos negativos para la salud, lo que plantea nuevos retos para las políticas de prevención y regulación.
Prevenir sigue siendo la mejor respuesta
Más allá de las cifras, el Informe Mundial sobre Drogas 2026 deja un mensaje claro: el fenómeno continúa evolucionando y exige respuestas integrales. La prevención desde edades tempranas, el fortalecimiento de la atención en salud, el acceso oportuno a tratamientos y la información basada en evidencia son pilares fundamentales para reducir el impacto del consumo de drogas.
En un escenario donde las organizaciones criminales diversifican mercados y desarrollan sustancias cada vez más potentes, la concientización de la población se convierte en una herramienta indispensable para proteger la salud, fortalecer a las comunidades y evitar que miles de personas ingresen a un círculo de dependencia cuyas consecuencias pueden extenderse durante toda la vida.
LA IMPORTANCIA DE LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL
La Unión Europea (UE) participó en la presentación de estos resultados. “LA UE valora positivamente los resultados de su cooperación y acompañamiento a las políticas de desarrollo de Bolivia. Nuestra principal herramienta de trabajo en el área ha sido la del Apoyo Presupuestario al Gobierno boliviano, es decir el financiamiento directo a políticas nacionales de lucha contra las drogas. Hasta el año 2025 esta cooperación desembolsó aproximadamente 40 millones de dólares. A ese monto se suman contribuciones en asistencia técnica que llegan a 25 millones de dólares a través de socios como UNODC, FIAP, AECID y otros. El trabajo junto a Naciones Unidas es alianza en el marco del multilateralismo, basada en la confianza mutua, el respeto a las prioridades nacionales y el principio de responsabilidad compartida frente a un desafío que trasciende fronteras”, informó el Embajador de la Unión Europea (UE) en Bolivia, Jaume Segura.
Bolivia tiene acceso también a programas regionales de la Unión Europea especializados en lucha contra el crimen organizado. “Están PACCTO 2.0 (fortalecimiento institucional), COPOLAD (políticas sobre drogas), CLASI (apoyo a ministerios de Gobierno) y actividades como el Global Facility (contra el lavado de activos y delitos financieros), Colibrí (control de aeropuertos pequeños), Eurofront (apoyo a gestiones de fronteras) o Aircop (apoyo a control aeroportuario). Todo ello es un esfuerzo conjunto para fortalecer la capacidad del Estado boliviano de lucha contra el crimen”.
La cooperación europea también ha contribuido al fortalecimiento de las capacidades institucionales del Estado boliviano para implementar su estrategia nacional de lucha contra el narcotráfico y reducción de cultivos excedentarios de coca, apoyando mecanismos de control, interdicción, prevención y desarrollo integral en las zonas productoras.
“En este sentido, la novedad de nuestro nuevo contrato con UNODC es que éste prevé más implicación de las autoridades nacionales en el monitoreo apuntando la transferencia de capacidades y la sostenibilidad. Sostenemos que la lucha contra el narcotráfico debe abordarse desde una perspectiva integral. No se trata sólo de reducir la oferta de drogas ilícitas, sino también de fortalecer el Estado de Derecho, generar oportunidades económicas sostenibles, proteger a las comunidades más vulnerables y combatir las redes del crimen organizado que afectan la seguridad, la gobernanza y el desarrollo”, señala Segura.
UNODC valida más del 93% de la destrucción de droga ilegal incautada en Bolivia en 2025
El informe de validación destaca altos niveles de transparencia y coordinación entre las instituciones encargadas de la lucha contra el narcotráfico
Bolivia alcanzó en 2025 uno de los niveles más altos de validación internacional en la destrucción de drogas ilegales incautadas. Según el “Informe de Validación de Información sobre la Destrucción de Drogas Ilegales Incautadas en Bolivia – Gestión 2025”, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el organismo verificó el 93,3% de toda la droga ilegal ingresada a salas de evidencia y posteriormente destruida por las autoridades nacionales, superando ampliamente la meta anual del 80% establecida para el proyecto.
“UNODC, en su calidad de organismo internacional e independiente, considera que este 93,3 % de validación refleja la consolidación de una metodología rigurosa de verificación y acompañamiento en los actos procesales de destrucción de drogas ilegales”, dice la representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en Bolivia, Mónica Mendoza.
“A través del fortalecimiento de la coordinación interinstitucional entre el Ministerio Público y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), promovemos la transparencia en los actos de destrucción, velamos por el cumplimiento de la normativa vigente y de los estándares nacionales e internacionales, y contribuimos al fortalecimiento de la cadena de custodia para la disposición final de las sustancias controladas incautadas”, agrega.
El trabajo forma parte del proyecto “Apoyo de la UE a Bolivia en el Control de Sustancias Controladas y la Expansión de la Hoja de Coca”, cuyo propósito es fortalecer la transparencia, la coordinación institucional y la confianza en los procedimientos de destrucción de sustancias ilícitas.
Un proceso basado en la transparencia
La validación desarrollada por la UNODC comprende un proceso de monitoreo, coordinación interinstitucional y verificación en campo junto al Ministerio Público y la Dirección General de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (DG-FELCN).
Es importante destacar que la UNODC participa como observador independiente para verificar que los procedimientos se desarrollen conforme a los estándares establecidos, promoviendo la transparencia y la correcta aplicación de la normativa vigente.
“En cada acto de destrucción verificamos la extracción de las sustancias de las salas de evidencia, corroboramos el peso y la cantidad de los estupefacientes, y solicitamos la realización de nuevas pruebas de campo sobre las sustancias que serán sometidas a destrucción. Estas acciones permiten garantizar la trazabilidad del procedimiento y fortalecer la confianza nacional e internacional en las instituciones responsables de la disposición final de drogas ilegales”, enfatiza Mendoza.
Durante 2025, el organismo internacional acompañó 477 actos de destrucción, validando 1.671 casos relacionados con sustancias ilegales incautadas en diferentes regiones del país.
La cocaína concentra gran parte de las incautaciones
La cocaína continúa representando la principal sustancia decomisada en Bolivia.
El informe señala que la UNODC validó la destrucción de 26,03 toneladas de cocaína, equivalentes al 92,6% de toda la sustancia reportada para destrucción durante 2025. Santa Cruz concentró los mayores volúmenes validados, seguida por Beni, Cochabamba y La Paz, departamentos que continúan siendo estratégicos dentro de la dinámica del narcotráfico nacional.
Al desagregar la información, el clorhidrato de cocaína alcanzó una validación del 93,7%, mientras que la pasta base de cocaína registró un 91%, reflejando elevados niveles de correspondencia entre las cantidades incautadas, registradas y finalmente destruidas.
“Actualmente, la cocaína ya no se moviliza únicamente como carga visible o en presentaciones convencionales, sino que cada vez con mayor frecuencia es mezclada químicamente e incorporada a diversos materiales para dificultar su detección”, apunta la representante de la UNODC en Bolivia.
Marihuana: casi 40 toneladas destruidas y validadas
La marihuana fue la sustancia que presentó el mayor incremento en volumen respecto a años anteriores.
Durante 2025 se validó la destrucción de 39,33 toneladas, lo que representa un 93,8% del total reportado por las autoridades nacionales. Cochabamba encabezó las cantidades verificadas, seguida por Santa Cruz, Potosí y Oruro. La evolución histórica evidencia además un crecimiento sostenido de las incautaciones durante los últimos años, pasando de menos de diez toneladas en 2018 a casi cuarenta toneladas validadas en la presente gestión.
Las drogas sintéticas siguen bajo vigilancia
Aunque el informe registra una reducción en las incautaciones de drogas sintéticas y nuevas sustancias psicoactivas respecto a periodos anteriores, la UNODC considera que este fenómeno continúa representando un desafío emergente.
Durante las verificaciones se registró la destrucción de sustancias como Tusi, LSD, ketamina, fentanilo, mezcalina, psilocibina (hongos) y estimulantes tipo anfetamínicos (MDMA, metanfetaminas y anfetaminas), además de medicamentos sujetos a control especial. La sistematización de esta información permitirá mejorar el monitoreo de nuevas tendencias del mercado ilegal y fortalecer los sistemas de alerta temprana.
Los procedimientos cumplen estándares internacionales
Uno de los principales resultados del informe es la confirmación de que los procedimientos de destrucción desarrollados por el Ministerio Público y la DG-FELCN cumplen los estándares nacionales de transparencia.
La UNODC verificó que, en la mayoría de los casos, los pesos registrados durante la destrucción coincidieron con las actas de secuestro, observándose únicamente diferencias mínimas atribuibles a humedad de las sustancias o a variaciones en los equipos de pesaje.
Asimismo, todos los actos observados contaron con la presencia de autoridades competentes, documentación oficial y aplicación de pruebas preliminares para identificar las sustancias. En 2025 se alcanzó el 100% de aplicación de pruebas de campo para cocaína y 99% para marihuana, fortaleciendo la confiabilidad del proceso.
Retos: tecnología, medio ambiente e investigación
Pese a los resultados positivos, el informe identifica importantes desafíos para fortalecer la lucha contra el narcotráfico.
Entre las principales recomendaciones figura la incorporación de tecnologías para el análisis rápido de drogas, la modernización de los sistemas de registro y trazabilidad, el fortalecimiento de los laboratorios forenses y el uso de herramientas de inteligencia geoespacial para mejorar la planificación de operativos. También se propone consolidar un Sistema de Alerta Temprana enfocado en el tráfico de drogas sintéticas y el microtráfico.
El documento también llama la atención sobre la necesidad de adoptar métodos de destrucción más amigables con el medio ambiente. Actualmente, la totalidad de los actos acompañados por la UNODC continúa utilizando la quema al aire libre como mecanismo de disposición final, por lo que se recomienda evaluar alternativas más sostenibles, como el encapsulamiento de sustancias promovido por programas especializados de Naciones Unidas.
“Como UNODC, recomendamos la adopción de métodos de destrucción de drogas que sean ambientalmente sostenibles y seguros para las personas involucradas en estos procesos. En este ámbito, contamos con experiencias regionales (como en Ecuador) con el proyecto STAND, Manejo Seguro y Eliminación de Drogas Incautadas y Precursores, que brinda asistencia técnica a los Estados para el desarrollo de estrategias orientadas a la gestión adecuada de drogas ilícitas y sustancias químicas incautadas”, dice Mendoza.
Más allá de las cifras, el informe destaca que la validación independiente constituye una herramienta clave para fortalecer la credibilidad de las acciones del Estado frente al narcotráfico. La coordinación entre el Ministerio Público, la DG-FELCN y la UNODC permite garantizar que las drogas incautadas sean correctamente registradas, verificadas y destruidas bajo procedimientos transparentes, reduciendo riesgos de irregularidades y reforzando la confianza ciudadana en las instituciones encargadas de combatir este delito.























































































