El fabricante chino de vehículos eléctricos BYD está escalando la producción de baterías de litio-ferrofosfato (LFP) en Brasil. El movimiento es parte de una estrategia de nacionalización industrial que apunta a convertir al país en su principal hub manufacturero fuera de Asia. El anuncio fue realizado por Alexandre Baldy, vicepresidente senior de BYD Brasil, en declaraciones ante la prensa.
La expansión se inscribe dentro del plan de inversión de 5.500 millones de reales (unos $us 1.080 millones) en la planta de Camaçari, en el estado de Bahía. La misma está instalada sobre el antiguo complejo de Ford y busca alcanzar el 50% de contenido local en los vehículos fabricados hasta 2027. «Estamos nacionalizando para que podamos realmente considerarnos un fabricante brasileño. La batería, más que un ítem, es un componente importante», declaró Baldy.
Sin embargo, la apuesta de mayor envergadura apunta al almacenamiento estacionario. La empresa prepara una inversión de hasta 500 millones de reales adicionales para una línea de producción de sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems) orientada a la red eléctrica nacional. “Esta inversión es la más significativa anunciada para el sector en el país. Podría ser un hito para la consolidación estratégica de Brasil como líder en el uso de baterías estacionarias”, afirmó Baldy. La empresa tiene 90 días para decidir si esta línea se instalará en Manaos —donde ya opera una planta de baterías para buses— o en una nueva unidad.
El movimiento de BYD conecta con una decisión regulatoria del gobierno federal. El 3 de junio, el Ministerio de Minas y Energía publicó la Portaria Normativa 136/2026, que convoca la primera subasta de almacenamiento en baterías de la historia brasileña para el 2 y 4 de diciembre próximos.




















































































