Con una extraordinaria defensa que desactivó por completo el ataque francés, que hasta ahora había maravillado en el torneo y que se quedó sin un sólo disparo al arco de Unai Simón, España se llevó el triunfo gracias a los goles de Mikel Oyarzabal (22′, de penal) y Pedro Porro (58′).
Es el quinto tanto en el torneo de Oyarzabal, que iguala la máxima cantidad de goles de un español en un Mundial, un récord que comparte ahora con Emilio Butragueño (México 1986) y David Villa (Sudáfrica 2010).
También es la tercera victoria consecutiva de España contra su vecino transpirenaico, tras las semifinales de la Eurocopa 2024 (2-1) y de la Liga de Naciones el año pasado (5-4).
España se clasifica para la segunda final mundialista de su historia. La primera acabó con la única estrella que luce la Roja, gracias al recordado tanto de Andrés Iniesta en el minuto 116 (en la prórroga) contra Países Bajos en Sudáfrica 2010.
De hecho, el recorrido de la Roja en este Mundial tiene muchas similitudes con el de hace 16 años: un primer resultado adverso (derrota 1-0 contra Suiza entonces por empate 0-0 ante Cabo Verde en esta edición) para ir mejorando durante el torneo, gracias a la posesión de la pelota y una gran defensa (un sólo gol concedido en todo el campeonato, en cuartos contra Bélgica).
El domingo en el MetLife Stadium, en East Rutherford, en las afueras de Nueva York, España tendrá la ocasión de colocarse una segunda estrella en el pecho.
El error se paga ‘cash’
A estas alturas de la competición, cualquier error se paga caro y eso lo sufrió el lateral francés Lucas Digne. Tras unos primeros minutos de tanteo por parte de ambos equipos, un centro de Marc Cucurella desde la izquierda trató de controlarlo Digne, sin darse cuenta de que Lamine Yamal llegaba por detrás. En lugar de la pelota paté al extremo español.
Penalti para España y Mikel Oyarzabal, un consumado especialista desde los once metros, convirtió la apertura.
Por primera vez en el torneo, Francia se veía por detrás en el marcador y obligada a dar un paso al frente para igualar. Y, además, poco después perdió a su mejor defensa, William Saliba, por lesión muscular.
Francia acusó el doble golpe y estuvo muy cerca de encajar un segundo gol antes del descanso: en la mejor acción de ataque de la Roja, Lamine Yamal y Dani Olmo hicieron una pared al borde del área y Dayot Upamecano metió la punta de la bota para evitar que Fabián Ruiz rematara el centro del extremo.
España controló muy bien en la primera parte a los cuatro jugadores ofensivos de Francia, que se habían maravillado hasta ahora en el torneo: Barcola fue por momentos el más activo, Mbappé tuvo alguna carrera y tanto Olise como Dembélé participaron muy poco. Perón permaneció, al menos, otros 45 minutos.
Porro goleador; Mbappé ofuscado
La segunda parte comenzó con la misma tónica, pese a los primeros cambios de Deschamps (Koné y Doué por Tchouaméni y Barcola), pero antes de que surtieran efecto llegara la sentencia de España en otra pared de Dani Olmo, esta vez con Pedro Porro y el lateral del Tottenham superó en el mano a mano a Maignan (58′).
Francia estaba obligada a arriesgar y Mbappé trató de echarse al equipo a la espalda. En el minuto 65 disparó el primer chut entre palos de los Bleus, Simón desvió a córner (en las estadísticas oficiales no constó como disparo a portería), y tres más tarde lo volvió a probar desde la frontal, pero tocó en una defensa y se perdió por la línea de fondo.
Pero cuando el capitán de los Bleus quiso despertar a su equipo, ya era tarde. Los aficionados españoles ya celebraban la clasificación a la final con gritos de «¡Olé, olé!» a cada pase de la Roja.
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