La persistente escasez de diésel continúa afectando al sector agropecuario. Productores avícolas y lecheros de Santa Cruz aseguran que, ante las dificultades para acceder al combustible por la vía regular, se ven obligados a recurrir al mercado negro para mantener en funcionamiento sus actividades y evitar interrupciones en la cadena productiva.
El presidente de la Asociación Departamental de Avicultores de Santa Cruz (ADA), Enzo Landívar, explicó que, aunque la distribución del combustible muestra una leve mejora en la región, el abastecimiento aún está lejos de normalizarse.
«Estamos en plena etapa de cosecha y no arranca la cosecha todavía. Sigue lento el trajín de los camiones hasta nuestras granjas por la escasez de combustibles», afirmó.
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Diésel
Según el dirigente, las filas en los surtidores limitan el acceso al diésel, lo que obliga a muchos productores a buscar alternativas para no paralizar sus operaciones.
«Se ha regularizado un poco la distribución de diésel, pero no está como debería; hay filas en los surtidores. Como es un negocio de todos los días, también aparece el mercado negro de combustible y, ante la necesidad, uno termina aceptando pagar», sostuvo.
Una situación similar ocurre en el sector lechero, el vicepresidente de la Federación Departamental de Productores de Leche (Fedeple), Mario Justiniano, cuestionó el incumplimiento de los compromisos asumidos por el Gobierno para garantizar el suministro de carburantes.
«El Gobierno promete cosas que no cumple. Estamos en emergencia los productores porque la cadena productiva se ve afectada; vemos que no hay solución», manifestó.
Justiniano señaló que la falta de combustible obliga a los productores lecheros a comprar diésel fuera de los canales oficiales para evitar detener la producción y la distribución de leche.
«Estamos recurriendo a un mercado negro. El diésel aparece en el mercado negro, no sabemos dónde se crea y no tenemos otra que recurrir para no parar la actividad», afirmó.
Impacto económico
La compra de diésel en el mercado informal incrementa los costos de producción y reduce la rentabilidad de sectores estratégicos para el abastecimiento de alimentos, como la avicultura y la lechería. Además, genera incertidumbre sobre la continuidad de las operaciones durante la campaña agrícola y las labores de transporte vinculadas a la cosecha.
Los productores advirtieron que, mientras no se normalice el suministro de combustible mediante los canales oficiales, persistirá la presión sobre los costos del sector y aumentará la dependencia del mercado informal, con efectos que podrían trasladarse a toda la cadena agroalimentaria y al precio final de los alimentos para los consumidores.





















































































