La jefa de misión de Estados Unidos en Bolivia, Debra Hevia, se despidió del país al concluir casi tres años de gestión al frente de la representación diplomática estadounidense en La Paz, etapa que describió como una de las más significativas de su trayectoria profesional.
“Después de casi tres años al frente de la Embajada de los Estados Unidos en La Paz, ha llegado el momento de despedirme, y no es una tarea fácil”, expresó la diplomática en un mensaje dirigido a la población boliviana.
Hevia destacó las experiencias acumuladas durante su permanencia en el país y afirmó que Bolivia ocupará un lugar especial en su vida.
“Bolivia ocupa un lugar muy especial en mi corazón. He tenido el privilegio de recorrer gran parte de su territorio y conocer a su maravillosa gente, sus diversas culturas y su increíble belleza natural”, señaló.
La representante estadounidense también hizo referencia al trabajo desarrollado entre ambos países y recordó algunos hitos de la relación bilateral alcanzados durante su gestión.
“Representar a los Estados Unidos aquí ha sido uno de los honores más grandes de mi vida. Juntos, conmemoramos más de 175 años de amistad y celebramos el Bicentenario de Bolivia, hitos que reafirmaron los valores que compartimos como democracia, libertad y justicia”, manifestó.
En su mensaje de despedida, Hevia reflexionó sobre la importancia de la democracia y la participación ciudadana en la construcción institucional.
“La democracia nunca ha sido una obra terminada, ni en los Estados Unidos ni en ningún lugar del mundo. Es una tarea permanente. Exige compromiso de cada generación, respeto a las instituciones, valentía para defender la verdad y disposición para escuchar, incluso cuando no estamos de acuerdo”, afirmó.
La diplomática resaltó además el papel de jóvenes, estudiantes y emprendedores bolivianos que participaron en programas de intercambio y cooperación impulsados durante los últimos años, los cuales, según indicó, contribuyeron a fortalecer los vínculos entre ambas naciones.
Finalmente, agradeció al personal de la embajada y a los bolivianos que acompañaron su labor diplomática durante este periodo.
“Me voy con el corazón lleno y con la certeza de que el futuro de Bolivia será tan brillante como la capacidad de su gente para trabajar unida. Gracias, Bolivia. Hasta pronto y hasta siempre”, concluyó.





















































































