Bolivia debe aprovechar plenamente la infraestructura disponible en el puerto chileno de Mejillones para fortalecer las exportaciones de sus sectores productivos, especialmente la minería y el agro, hoy entre los principales impulsores del crecimiento económico nacional.
Según el INE, entre enero y mayo de este año las exportaciones de minerales alcanzaron $us 2.512,1 millones, frente a $us 1.309,4 millones en igual período de 2025. El incremento del 91,8% representa el 57% de las exportaciones nacionales. Sobresalen las ventas de plata, que llegaron a $us 1.608 millones, con un crecimiento del 199,9%, y las de zinc, con $us 660,4 millones, un 17,8% más que el año anterior.
Este desempeño hace indispensable fortalecer la logística para facilitar el acceso de la producción boliviana a los mercados internacionales. En 2011, Chile habilitó el puerto de Mejillones como alternativa para la exportación de plomo y otros minerales bolivianos, tras las restricciones medioambientales impuestas en Antofagasta.
Mejillones dispone de infraestructura moderna, en constante expansión y equipada con tecnología de última generación que mejora la eficiencia operativa, optimiza la planificación y reduce las interrupciones ocasionadas por las marejadas. Cuenta con terminales especializadas para graneles líquidos, como ácido sulfúrico y otros productos químicos, y para graneles sólidos, principalmente minerales. Su conexión por carretera y ferrocarril con los principales centros mineros del norte chileno y de Bolivia fortalece su competitividad logística.
Además de facilitar las exportaciones hacia Asia y otros mercados, el puerto se ha consolidado como una alternativa para la importación de combustibles e insumos químicos. Desde 2025, YPFB utiliza Mejillones para el ingreso de diésel y gasolina. Aunque la ruta es más extensa que la de Arica, contribuye a diversificar el abastecimiento y fortalecer la seguridad energética. Asimismo, complementa la capacidad de Arica, Iquique y Antofagasta, reduciendo la dependencia de una sola terminal.
Se estima que alrededor del 70% del comercio exterior boliviano utiliza puertos chilenos, mientras el resto se canaliza por la Hidrovía Paraguay-Paraná y los puertos peruanos de Ilo, Matarani y Chancay. El libre tránsito comercial está garantizado por el Tratado de Paz y Amistad de 1904, mientras Bolivia impulsa la diversificación de sus corredores logísticos mediante los acuerdos con Perú, la futura integración bioceánica y la Hidrovía.
En los últimos meses, Bolivia y Chile fortalecieron su agenda de integración logística. El canciller Fernando H. Aramayo Carrasco destacó los avances de la agenda bilateral para impulsar el comercio, mientras el presidente de la Cámara de Diputados respaldó la propuesta del sector privado de desarrollar un puerto boliviano en Mejillones.
También merece reconocimiento el Consejo Empresarial Binacional Bolivia-Chile, creado en 2018 para promover el diálogo entre empresarios de ambos países. Impulsado inicialmente por Sergio Romo Echaiz y el exembajador Eduardo «Guayo» Rodríguez Guarachi, el Consejo ha contribuido a fortalecer la cooperación en comercio, inversiones, logística e integración.
Bolivia debe aprovechar todas las alternativas logísticas disponibles para consolidar un comercio exterior más competitivo. La modernización de los puertos del Pacífico, la diversificación de rutas y la cooperación entre los sectores público y privado permitirán reducir costos, ampliar mercados y fortalecer el desarrollo económico del país.
















































































