La disminución de las reservas de gas natural vuelve a encender las alertas sobre el futuro energético de Bolivia. La Fundación Milenio señaló que la información anticipada por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), que ubica las reservas por debajo de los 3 trillones de pies cúbicos (TCF), confirma una tendencia descendente que podría llevar al país a importar gas natural hacia el año 2030.
De acuerdo con la institución, su Informe Económico 2024 ya había proyectado un escenario de reducción de reservas, estimando que las reservas probadas de gas alcanzaban aproximadamente 2,13 TCF al 31 de diciembre de 2023. Ahora, mientras se espera la publicación oficial de la última certificación de reservas, Milenio sostiene que los datos preliminares ratifican sus previsiones sobre la evolución de la oferta energética nacional.
El análisis plantea que la caída sostenida de las reservas responde, entre otros factores, a la falta de reposición de recursos mediante nuevas actividades de exploración y al menor ritmo de incorporación de nuevos descubrimientos frente al consumo interno y los compromisos de exportación.
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Reservas de gas
Desde una perspectiva económica, una eventual necesidad de importar gas representaría un cambio significativo para Bolivia, un país que durante más de una década obtuvo importantes ingresos por la exportación de este hidrocarburo hacia mercados como Brasil y Argentina. La reducción de la producción podría afectar la generación de divisas, los ingresos fiscales y la disponibilidad de energía para el mercado interno.
La Fundación Milenio considera que el escenario actual plantea la necesidad de acelerar políticas orientadas a fortalecer la exploración hidrocarburífera. También mejorar las condiciones para atraer inversión privada y desarrollar una estrategia energética de largo plazo que permita garantizar el abastecimiento nacional.
La certificación oficial de reservas será un dato clave para establecer con mayor precisión la situación del sector. Así como definir las medidas necesarias frente a un posible cambio en el rol de Bolivia dentro del mercado regional del gas.
El debate sobre las reservas se suma a los desafíos económicos que enfrenta el país en materia energética. En un contexto donde asegurar el suministro interno y recuperar la capacidad exportadora se convierten en factores estratégicos para la estabilidad económica nacional.






















































































