El economista Antonio Saravia planteó que la legalización de los vehículos indocumentados debe ir acompañada de una reforma integral al régimen de importación de automotores, al considerar que los elevados impuestos y las restricciones vigentes empujaron a miles de bolivianos hacia la compra de autos «chutos» y favorecieron el crecimiento del contrabando.
Durante una entrevista en el programa Piedra, Papel y Tinta de La Razón, Saravia afirmó que el debate no debe centrarse únicamente en un nuevo proceso de regularización, sino en corregir las causas que dieron origen al problema.
Autos chutos
«Sí, yo estoy de acuerdo en legalizar los chutos por varias razones. La primera es que tenemos que entender que la gente compra chutos o autos de contrabando porque comprar un auto formalmente en Bolivia es tremendamente caro».
El economista explicó que, en promedio, un comprador paga entre el 50% y el 70% del valor de un vehículo en impuestos cuando realiza una importación legal.
«Somos el país más pobre de Sudamérica, el más pobre de Sudamérica, y a la gente que quiere comprarse un auto, a las empresas que quieren comprar autos, les pedimos que paguen entre el 50 y el 70% del valor del vehículo. Terrible».
Antonio Saravia
Añadió que las restricciones para importar vehículos usados agravan el problema al obligar a los consumidores a adquirir unidades nuevas o con poca antigüedad.
Según Saravia, esa combinación de impuestos elevados y limitaciones terminó incentivando el ingreso de vehículos por contrabando.
«Resultado, la gente dice, no, ¿cómo voy a hacer eso? Yo no tengo plata para hacer eso. Voy y me compro un auto chuto».
Respecto a los vehículos robados, sostuvo que estos deben quedar fuera de cualquier proceso de regularización.
«Esos no se legalizan nunca. Esos se pueden identificar y no entran al perdonazo».
El economista propuso modificar la legislación para reducir la carga tributaria y permitir la importación de vehículos usados de distintas antigüedades.
«Aquí hay que eliminar esos impuestos a la compra de autos nuevos, que solo se quede el IVA, 13%, y además hay que permitir que la gente importe el auto que quiera. Usado, no usado, de tres años de antigüedad, de cinco, de diez, de veinte».
A su juicio, ese cambio eliminaría los incentivos para el contrabando.
«Si haces eso, si cambias la legislación, nunca más vas a tener chutos».
Saravia también afirmó que la regularización permitiría incorporar a la economía formal un patrimonio valuado en alrededor de 10.000 millones de dólares.
«Tenemos 10 mil millones de dólares de capital sumergido que no estamos utilizando».
El economista señaló que Bolivia, al no contar con una industria automotriz propia, carece de razones para mantener un esquema tan restrictivo.
«No tenemos a nadie que proteger si fueras mercantilista y quisieras proteger una industria nacional».
Finalmente, advirtió que la normativa vigente ha generado efectos sociales que van más allá del mercado automotor.
«Esta ley te mueve a un montón de gente hacia la ilegalidad, nos hace ser criminales, porque tenemos que ir a comprarnos un auto chuto».
Asimismo, sostuvo que el actual sistema terminó fortaleciendo a las redes de contrabando. «Esta ley es corrupta, porque estos políticos le dieron en bandeja este negocio a la mafia».





















































































