El expresidente Carlos Mesa sostuvo que la estrategia antidrogas promovida por Estados Unidos en Bolivia terminó generando un efecto contrario al esperado, al fortalecer el movimiento cocalero y facilitar el ascenso político de Evo Morales.
“Estados Unidos impuso una política de lucha contra las drogas y de erradicación de la coca, que condicionó brutalmente la política interna del país”, dijo el exmandatario en la presentación del libro Tan faltos de aire, de Gonzalo Mendieta y Rafael Archondo.
Carlos Mesa
Mesa afirmó que las políticas de erradicación forzosa de cultivos de coca, impulsadas con respaldo estadounidense, contribuyeron a consolidar el liderazgo de Morales entre los productores del Chapare y ampliaron su respaldo político hasta convertirlo en una figura de alcance nacional.
El exmandatario señaló que la denominada «guerra contra las drogas» no logró sus objetivos y, por el contrario, fortaleció la organización sindical de los cocaleros, sector desde el cual Morales construyó su proyecto político.
Estados Unidos
“Morales, a la mala, a patadas, demostró que podíamos vivir sin la tutela de Estados Unidos (…). Y el país no se cayó en pedazos por esa razón; se cayó en pedazos por otras razones, pero no por haber confrontado con EEUU”.
Según Mesa, la intervención estadounidense en la política antidrogas boliviana terminó «allanando el camino» para que el entonces dirigente cocalero llegara a la Presidencia, al convertirse en el principal referente de la resistencia a las campañas de erradicación de coca.
Lucha antidroga
En su análisis, el expresidente sostuvo que ese proceso marcó un punto de inflexión en la política nacional, debido a que el conflicto por la coca trascendió el ámbito de la lucha contra el narcotráfico y pasó a convertirse en una bandera de reivindicación social y política.
Mesa también consideró que la influencia de Estados Unidos en esa etapa de la historia boliviana incidió de manera decisiva en la reconfiguración del escenario político, al provocar un efecto que terminó beneficiando al movimiento encabezado por Morales, en lugar de debilitarlo.
Las declaraciones forman parte de una reflexión sobre la evolución del narcotráfico y las políticas de control de cultivos de coca en Bolivia, un debate que continúa vigente por su impacto en la política, la seguridad y las relaciones internacionales del país.



















































































