El canciller Fernando Aramayo presentó este lunes los lineamientos de la nueva política exterior de Bolivia y anunció un cambio de enfoque en las relaciones internacionales. La propuesta busca dejar atrás una diplomacia reactiva para priorizar el interés nacional, atraer inversiones, fortalecer la integración regional y convertir al país en un articulador estratégico de Sudamérica.
Durante el acto, Aramayo sostuvo que el escenario internacional exige una política exterior adaptada a los cambios globales.
Fernando Aramayo
Señaló que «no podemos interpretar el presente únicamente con las categorías del pasado. Necesitamos comprender la velocidad del cambio, anticipar sus efectos y construir capacidades para aprovechar sus oportunidades».
Explicó que el poder mundial ya no se define solo en el plano político. «Hoy es multidimensional, se disputa en el acceso y control de los recursos estratégicos, en la tecnología, en la innovación y la información, en la energía, en la capacidad de atraer inversión, en la resiliencia de las cadenas de suministro y en el acceso a los mercados», afirmó.
Política internacional
El ministro aseguró que Bolivia cuenta con ventajas para competir en ese contexto. Destacó la disponibilidad de minerales críticos, biodiversidad, recursos energéticos e hídricos y sostuvo que el desafío consiste en transformar esos activos en desarrollo, empleo e industrialización.
«No partimos de la carencia, por el contrario, partimos de activos reales y tangibles. El desafío consiste en convertir esos activos en desarrollo, empleo, conocimiento, infraestructura, industrialización y mejores oportunidades para nuestra población», afirmó.
‘Papel activo’
Aramayo aseguró que el país decidió asumir un papel más activo en el escenario internacional. «Bolivia ha decidido actuar, ese es el cambio de fondo que proponemos en nuestra política exterior», manifestó.
Añadió que el objetivo es «pasar de reaccionar ante las crisis a prepararnos para ellas», además de impulsar «una diplomacia geoeconómica que promueve valor agregado, tecnología, industrialización y empleo».
El canciller explicó que la estrategia se apoyará en cuatro principios: soberanía, pragmatismo con principios, previsibilidad e interés nacional.
«Bolivia decidirá con libertad, defenderá sus intereses permanentes y evitará dependencias innecesarias», señaló al explicar el principio de autonomía estratégica. Agregó que el país actuará «con flexibilidad, pero no sin límites», siempre en el marco de la Constitución, el derecho internacional y la defensa de la soberanía.
‘Confianza’
También remarcó la necesidad de generar confianza en el exterior. «Nuestros socios, los organismos internacionales, los mercados y los inversionistas deben saber que Bolivia es un Estado serio, coherente y capaz de honrar sus compromisos», afirmó.
Según Aramayo, todas las decisiones estarán orientadas al bienestar del país. «Bolivia dialogará con todos, cooperará con todos y construirá puentes con todos, pero decidirá siempre en función de Bolivia», sostuvo.
El canciller afirmó que la política exterior dejará de medirse por la cantidad de reuniones o declaraciones diplomáticas y será evaluada por sus resultados.
Resultados
«La política exterior no puede medirse únicamente por el número de reuniones realizadas. Debe medirse por resultados, por cuántas puertas hayamos logrado abrir, por cuántas oportunidades hayamos creado y por cuánto bienestar hayamos generado», indicó.
Como parte de esa visión, propuso reposicionar la imagen internacional del país. «Bolivia no sólo debe integrarse, Bolivia debe integrar a la América Latina, al hemisferio y al mundo», afirmó. Añadió que el país debe dejar de ser visto únicamente por su condición mediterránea para proyectarse «como un país bioceánico, logístico y sobre todo estratégico».
Aramayo anunció además el fortalecimiento de la diplomacia económica, tecnológica, climática y científica.
Profesionalización
Indicó que la Cancillería impulsará la profesionalización del servicio exterior, incorporará inteligencia artificial, análisis de datos e inteligencia geopolítica, además de modernizar la academia diplomática bajo criterios de mérito y excelencia profesional.
Al cerrar su intervención, el ministro resumió la orientación de la nueva estrategia internacional. «No aspiramos a una Bolivia aislada, aspiramos a una Bolivia respetada; no aspiramos a una Bolivia dependiente, aspiramos a una Bolivia soberana; no aspiramos a observar los cambios del mundo desde la distancia, aspiramos a protagonizarlos», afirmó.
Concluyó que la nueva política exterior será «soberana, pragmática y previsible, basada en principios y guiada por el interés nacional», porque «Bolivia no sólo está llamada a integrarse, Bolivia está llamada a integrar a la América Latina, al hemisferio y al mundo».




















































































