Latinoamérica se ha convertido en uno de los principales escenarios de captación engañosa de ciudadanos para combatir en la guerra entre Rusia y Ucrania, según informes de organismos internacionales y medios de comunicación.
Las víctimas son atraídas con promesas de empleos bien remunerados, contratos de seguridad privada o la posibilidad de obtener residencia en Europa, pero terminan incorporadas al frente de batalla.
Un reportaje de Radio Francia Internacional (RFI), basado en un informe de la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH), señala que hasta 27.000 extranjeros podrían estar combatiendo en las filas del ejército ruso.
Reclutamiento
La investigación identifica a Perú, Cuba, Colombia y, recientemente, Bolivia entre los países de origen de los reclutas.
Según la FIDH, Perú investiga la situación de unos 600 ciudadanos, mientras que estima que cerca de 10.000 cubanos y unos 200 colombianos habrían sido captados para participar en el conflicto. A ellos se suman los casos conocidos en Bolivia, donde familiares realizaron velorios simbólicos por jóvenes fallecidos en la guerra.
La directora para las Américas de la FIDH, Jimena Reyes, afirmó que el reclutamiento responde a un esquema organizado y basado en el engaño.
«Aquí estamos realmente ante unas redes de trata organizadas por el Estado ruso. Trata, porque justamente se está engañando a las personas, o inclusive se les está forzando a firmar contratos», declaró a RFI.
FIDH
Reyes explicó que los reclutadores buscan principalmente personas con experiencia en seguridad o actividades militares. Aseguró que las ofertas prometen salarios elevados para desempeñar funciones de seguridad privada, pero los contratados terminan en territorio ruso.
«Se les promete contratos con sueldos elevados, pero para hacer, por ejemplo, trabajos de seguridad privada para una empresa. Inclusive entrevistamos personas a las que se les había propuesto ir a Polonia y terminaron en Rusia», señaló.
El abogado peruano Percy Salinas, que representa a varias familias afectadas, indicó a CNN que el principal incentivo es económico.
“La razón definitiva por la que muchas familias tomaron la decisión, y los hombres viajaron a Rusia, fue una razón económica”, afirmó.
Oferta monetaria
Según explicó, los reclutadores ofrecían un bono de $us 20.000 al firmar el contrato y salarios mensuales de entre $us 3.000 y $us 4.000. Sin embargo, aseguró que la mayoría nunca recibió esos pagos y que muchas familias tampoco recibieron remesas de sus parientes.
Salinas sostuvo que, aunque existe responsabilidad individual de quienes firmaron los contratos, la mayoría fue víctima de engaños.
“Esto cae en la categoría de trata de personas, y esto es un tema de derechos humanos. Porque los peruanos fueron atraídos aquí bajo falsas promesas para realizar un trabajo, y esto podría, eventualmente, llevarlos a la muerte”, afirmó.
Por su parte, un reportaje de RTVE recoge información de las autoridades ucranianas, que estiman que desde 2022 al menos 27.000 extranjeros de 130 países han combatido junto a Rusia, además de unos 14.000 soldados norcoreanos desplegados mediante acuerdos entre ambos gobiernos.
Investigación
De acuerdo con esa investigación, el método de captación se repite en distintos continentes. Los reclutadores operan mediante redes sociales, agencias de empleo o intermediarios locales. Ofrecen trabajo, residencia y mejores condiciones económicas. Una vez que los ciudadanos llegan a Rusia, son trasladados a centros militares, donde quedan sin documentación y terminan incorporados al frente.
El exoficial británico y analista James Rands señaló que el fenómeno también alcanza a países africanos y latinoamericanos.
“En Latinoamérica hay un nuevo caso, que es Perú, con los mismos mecanismos”, afirmó. Sobre Cuba añadió: “Hay muchos casos de cubanos. Se puede explicar por la difícil situación económica y social, muchos caen en la trampa de estos empleos falsos”.
Las autoridades ucranianas también reportaron 1.780 casos de ciudadanos africanos combatiendo junto a Rusia y estiman que la cifra podría superar los 4.000, en un fenómeno que, según los investigadores, aún podría representar solo una parte de una red de reclutamiento mucho más amplia.





















































































