En la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, en el departamento de Pando, sorprendió el nacimiento de una pequeña peta de río albina, un fenómeno genético que desafía lo habitual y que rara vez se registra en la naturaleza.
Se trata de un ejemplar de peta de río (Podocnemis unifilis), cuya presencia constituye un registro de especial valor para los esfuerzos de conservación que se desarrollan en esta área protegida, informó el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap).
Durante 2024 se reportaron solo tres casos similares, mientras que en 2025 no se había registrado ninguno hasta este hallazgo. Ese panorama refuerza la importancia del monitoreo y del manejo de quelonios que realizan los guardaparques de Manuripi.
La noticia revive otro episodio que llamó la atención de los conservacionistas. En mayo de este año se difundió el nacimiento de dos petas de río albinas, ocurrido en 2024 dentro del Programa de Repoblamiento de la Peta de Río, también en Manuripi, un hecho que confirmó la extraordinaria rareza de esta condición genética.
A propósito de ese hallazgo, Huascar Sevillanos, de la organización Shimanu, explicó que el albinismo reduce la pigmentación natural de estos reptiles y les otorga una apariencia muy distinta a la del resto de su especie.
“Son más transparentes y más rojitas porque se observa la irrigación sanguínea. Esa condición hace que disminuya el pigmento de ellas”, explicó.
El especialista señaló que las petas de río normalmente presentan tonalidades verdes y amarillas. En los ejemplares albinos, el pigmento verde desaparece y predominan los colores blancos y amarillos, una característica que los convierte en una verdadera rareza biológica y en un valioso registro para la conservación de la biodiversidad amazónica.





















































































