Las autoridades francesas evacuaron este jueves a casi 3.000 personas a causa de un enorme incendio forestal en una zona cercana a Perpiñán, próxima a la frontera con España, apenas días después de una intensa ola de calor.
Los bomberos anunciaron que casi 3.000 personas (entre turistas y residentes de la zona) fueron evacuadas de la región, la mitad de ellas de varios campamentos.
El incendio se declaró en Sainte Marie la Mer y se propagó a Canet en Roussillon, alcanzando también su zona náutica, indicó la prefectura local.
En toda esa zona fueron desplegados unos 200 bomberos, que tienen el soporte de cuatro aviones tanques, que buscan neutralizar las llamas con agua.
Un bombero resultó herido leve, precisó a la AFP el alcalde de Sainte Marie la Mer, Edmond Jorda.
Incendios
Estos incendios, de origen humano en 9 de cada 10 casos, se encuentran un terreno propicio en las condiciones climáticas extremas que vive actualmente Francia: temperaturas muy altas, vientos fuertes y una vegetación totalmente reseca.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, señaló que unos 1.200 bomberos ya habían sido movilizados desde el miércoles para enfrentar los incendios forestales.
El mayor incendio registrado esta temporada se declaró el miércoles a última hora de la tarde al noroeste de la ciudad de Narbona (en el sur del país) y siguió avanzando, avivado por el viento, tras haber recorrido ya unas 900 hectáreas.
El gobierno francés está bajo presión, acusado de no haber tomado medidas suficientes para enfrentar el cambio climático y las olas de calor. El lunes se enfrentará a una moción de censura, impulsada por diputados ecologistas, que no tienen visos de prosperar.
Las temperaturas volverán a subir durante el fin de semana, pero «ningún departamento» debería estar en alerta roja por calor extremo, precisó el primer ministro, Sébastien Lecornu, dejando entrever una intensidad menor que la ola de calor que afectó a Francia a finales de junio.




















































































